martes, 30 de junio de 2020

FIESTA CLANDESTINA




Ella se sacude y bebe alcohol.
Tiene atrapada una canción
en su cabeza.
Una bala perdida.
El walkman rebota de
esquina a esquina
del gran cráneo rubio.
El traido en cambio
se sale del cuadrado
haciendo una Party
hasta que ella logre
unir los nueve puntos
con cuatro líneas
de este singular toque de queda.
Dos o tres mil palabras serias
que los agentes guardan en archivos
para formar la caja negra.
Ya que el mundo es de guitarra
voz y batería
de paraíso, tubo y exceso.
No de horas muertas
y cuarentena
de pesadas leyes
y absurdos bonos familiares
de créditos impagables
limosnas populares y prestamos millonarios.
Hoy en el muro de esa niña-bien
de alma ExtraLight hay un comentario cierto
que abre la ventana
a los errores del estado de sitio.
Mientras nos envían a diario
el virus en recipientes vivos
y por el aire viaja la droga
en avionetas de lujo que se incendian
en la selva virgen
donde arde y habita el amor salvaje.
Cómo se va a soportal el caos y el tiempo muerto
sin el alcohol puro a tragos
y no solo diluido en gel al cincuenta por ciento.
Ella tiene la canción debajo de la trenza
exigiendo en video que oficialicen ya
junto con las mascarillas
un juego dorado de brillantes antifaces.
Oliveros /Pandemia 2020

martes, 16 de junio de 2020

CRIMINAL MIND



El ensayo de esta muerte empezó con una luz normal. Era la puerta a otra vida. Un encierro medieval. Pero este ensayo, no es de un nuevo orden, sino del mismo orden organizándose. Aún las mentes más brillantes de mi generación están igualmente confinados al absurdo, en sus cuatro paredes, dándose cuenta de todas las singularidades de este evento mundial y recapitulando las enfermedades del mundo.
Como siempre, y aunque no me vean, los grandes monopolios internacionales se saltan la barda con una llamada de un minuto a gobernación. La cuarentena es diferente en la capital que en la Guatemala-profunda como han dado en llamar al resto del territorio que también es porcentaje y estadística.
Este país no es pobre, lo que tiene es el estigma soberano de una deuda injusta, que ahora se hace cada vez más patente por las disposiciones bienintencionadas, pero con un discurso completamente incoherente. Dejar entrar compatriotas infectos y dar ayuda con selecciones tan absurdas que los muertos están pensando en resucitar para cobrar su cheque.
Por eso y más, en este país no se respeta el toque de queda, y no es la rebeldía, es aunque parezca abusivo el termino, el hambre canija la que les obliga a desobedecer. No como en Europa que todos y cada uno han recibido su parte y todos en paz fumando desde la ventana. Es así que en su mansión victoriana, el flamante embajador de Guatemala en Alemania Francisco Cali, se atreve a criticarnos desde su escritorio barnizado al estilo Luis XVI, desde su encierro confortable de copa de champagne y caviar.
Educarnos ahora para este ensayo es el problema. Reaprender a llevar este genocidio invisible. Este negocio de poner nuestra imaginación a trabajar para darnos cuenta en verdad para qué somos mejores, para qué somos realmente buenos.

OTRA FLOR AMARILLA


-
Todo es nuevo para los ojos
que van naciendo.
Crece la conciencia a un paso
con lo descubierto.
Pero lo eterno es fastidioso
gris y negro en las ciudades más modernas
y famosas de la tierra.
Los ojos de los niños verán esa grieta
ese muro mil veces pintado
esa fuente
ese palacio
esa catedral
ese suelo lleno de nombres
esas cruces llenas de sangre
esa bandera
esos ebrios felices
esa gente que puebla los parques
eso ladroncitos con hambre de verdades
esa mujeres con sus banderas
ese confinamiento espacial.
Lo eterno es simple.
Es eficacia de lo indestructible
su continua irrelevancia para los veteranos.
Esto es inadvertido al conocerlo
pero es completamente
predecible al descubrirlo.
El misterio de la muerte de un hombre
es simplemente para que lo antiguo
continúe siendo novedoso
y en algunos casos casi original.
Si Adán y Eva no fueran otros
el mundo ya se hubiera descompuesto.
Dios debe estar muy solo, triste y angustiado
de que todo sea como siempre.

martes, 21 de abril de 2020

DOS HERMETICOS



Dibujé un triángulo, un cuadrado y un circulo.
Nos sentamos juntos en el suelo.
Tomé una piedra y repetí el triángulo en la arena
el cuadrado en la tierra, el circulo en
el aire.

Encontramos el deseo.
Olvidamos el deseo

Dije que uno sabe dónde empieza un triángulo.
Dije, o repetí que uno puede inventar
donde empieza un cuadrado.

Encontramos la metáfora.

Uno no sabe dónde empieza un círculo.
El círculo es el amor.
En la ternura del trazado
Dos se quedan encerrados.

Nadie más que ellos pueden hablar adentro.

Encontramos el aprendizaje de la geometría.
Dos círculos rotos, se quieren, pero no se aman.
Repite de nuevo la línea con los ojos cerrados.

martes, 7 de abril de 2020

ALGUNAS POSTALES MEMORABLES I/II



1.- Ayer vi a unos reporteros de TVAzteca darles dinero a gente común para que se acercaran a comprarle bolsas de fruta a un vendedor ubicado frente al MacDonald´s de la 9na.Av. Así, contra todo razonamiento, lanzaron el discurso de apoyar la economía informal, con cámara en mano.
2.- Policías de cierta comisaría, muy razonables y sociables, aconsejaron a unos borrachitos que dormían a la par del basurero del Mercado Colón, a esconderse para mientras en una casa abandonada. Ayer me contaron que una de las chicas, casi como yo les dije en broma, bailó desnuda gritando no sabemos que oración pagana. No había una fogata a las dos de la mañana, eso fue lo único mal organizado, supongo.
3.- Las calles están limpias. Hay más carros que gente.
4.- Ayer mientras nos tomábamos la cerveza del medio día, irrumpieron al mesón dos policías amenazando con cerrar el lugar. La dueña se puso pálida, y accedió a pagar cincuenta quetzales.
5.- El aire está cada vez más limpio, pero la gente está cada vez más asustada.
6.- Mis poemas se venden como hot-dogs y por primera vez la gente los lee con calma.
7.- Ya estábamos aislados. Esto solo fue hacerlo tangible. Algunos romances necesitan de esos verdaderos despliegues de veracidad. La amistad ahora es virtual. El amor verdadero es cibernético. Solo esto puede ser totalmente aséptico.
8.- La economía ya estaba jodida. Ahora que, y dónde están ya esos doscientos treinta millones de quetzales? Acaso no eran para eso mismo pues! Por otro lado, todos los que se quedaron en casa ahorraron por lo menos en gasolina y menús Campero. Y, por otro lado, el realismo mágico va a empezar en la burbuja que ya comenzaron a inflar desde todos los medios de comunicación masivos.
- Hoy, un comunicado de prensa televisiva dio a conocer la asombrosa historia de un indigente que vive en un árbol, y pese a su situación humilde, condición de calle y menesteroso ingenio, cumple la ley. Unos minutos antes de que suenen las alarmas de las radio-patrullas Hilux, el hombre sube a su casa en el árbol en medio de la calzada Roosevelt.
Es asombroso como un noticiero nacional puede promover de una forma tan perturbadora el orden cívico y social. Risas grabadas.
- Se han incrementado los vendedores y vendedoras de mascarillas. Algunos, gracias a la ley de la oferta y la demanda, las dan un poco más caras o más económicas según la calle, la gente, la hora, la necesidad de una o de otra persona.
- Un amigo de esos de bar y cantina, de tienda y banqueta, de tugurio y altas horas de la noche, me sorprendió ayer con un grito de calle a calle:
¡Vos loco.., manito este ya es el fin del mundo,
se acabó todo, ya nos llevó la gran puta!
Yo le pregunté que por qué, sabiendo ya el número de muertos a nivel mundial, pero el me respondió fuera de la tangente, o tal vez con muchísima mayor seriedad que yo sobre el tema:
¡Está cerrada la Línea, mano!
- Esta es una guerra invisible. La gente no logra entender todavía el aislamiento al que han llegado y la desconfianza y rabia que se está incubando. El desamparo es normal, lo que está causando furor como nunca es la resignación. El hombre y la mujer ahora han sido tomados por sorpresa. Esta es una emboscada del poder, una trampa cazabobos.
- Algunos ya tomaron el control de la situación. Dentro de poco habrán discotecas a las diez de la mañana que cierren a las tres.
- Por otro lado más personal. Me están matando dos cosas: dormir toda la noche, levantarme de madrugada, desayunar a la hora y ya no ir a parrandear. Ah, y la falta de memoria.

CUENTO DE CUARENTENA




Mataron al hermano de Isabel. A media calle solo quedó el charquito de sangre en forma de ángel exterminador. Ella fue la única sobreviviente de una familia desintegrada.
Una tarde después del entierro se sentó a ver fotos que el habría tomado en su celular, pero más allá de una vida loca, se dio cuenta de un número frecuente. Entonces ella hizo la llamada más con certeza que con curiosidad. Pensaba que le iba a responder una voz de mujer, quizá alguna traída de su hermano. Pero no le respondieron.
A los tres días sonó el teléfono y ella se percató que había dejado el celular bajo la cama. La voz era de un joven asustado que fue recuperando la calma pero embargado en tristeza por momentos. Se contaron de todo, hablaron mucho sobre el ser querido que ya estaba allá en el cielo. Se rieron tal vez un poco cuando él le contó a Isabel el susto que se llevó al ver las llamadas del teléfono de su amigo tres días después que regreso de su trabajo en el interior. Ella le contó que había llorado mucho por su ausencia, al fin quedaron de juntarse para llevarle flores. Al terminar la llamada ella notó que el tiempo de aire se había ido volando sin solemnidades, y él, allá en su cuarto estaba encantado del timbre de voz de ella.
Así que se enamoraron. Así fue de medieval. Bajo los ángeles petrificados, las vírgenes compasivas, los escudos de aves humanas y feroces, las rosas secas y las gladiolas moribundas. Bajo el cielo azul puro de un Campo Santo en silencio, se dieron su primer beso. Fue tierno, no flamígero, ni carnal. Bajo el cielo y los cipreses meciéndose se dieron los primeros detalles de un amor valiente, eterno y gótico; entre los espíritus de celeste traje y blancas lapidas sin nombre.
Se tenían que dejar un día. Morir es sano y les llegó la hora. Ya en la habitación íntima de vivos roces y tibias caricias vitales. A gritos recios y somatones de mano contra las cosas, al calor inclemente de la canícula y el alcohol.
Hoy, en esta cuarentena que se nos está volviendo inmortal por una pandemia apocalíptica, él muchacho atenta a recoger los fragmentos del tiempo muerto que ya fue, memorias de aquel amor blanco. Cree todavía que todo puede recuperarse, volverse a juntar con ella. Aquel cariño fantasma de lujosos espíritus oscuros.
Entra la llamada, los dos han vuelto a ser extraños al responder. Solo uno de los dos entiende que ya no se atraen.

UNA POSTAL suREALISTA



En la mera esquina de la 8va. calle y 12 avenida hay una insignificante piñatería. Se podría decir que pasa todo mundo sin verla. Ayer, una mujer trabajaba en “vestir” el primer modelo de un Coronavirus piñata.
Lo estaba terminando de forrar con largos listones cortados como flecos verdes, y cubriendo sus puntas que le dan su nombre al maligno virus. Le pusieron un diseño con tan buen humor, que en lo alto le formaron una pequeña corona, que luego fue forrada de dorado para lograr un sentido de regio propósito sanguinario.
Al verlo terminado veo unos emblemas de Batman en los picachos. “Son los murciélagos”, me responde el dueño, que también me cuenta que la novedosa piñata es un pedido especial de un su cliente muy particular.
Me lleno de curiosidad. Quisiera saber quién o quiénes, y para qué festejo tan importante han pagado la estratosférica cantidad de cien quetzales.

Picto—grafías

Hace años, Javier Payeras me dio el consejo de leer el ABC of Reading de un exiliado norteamericano en Paris, llamado naturalmente: Ezra...