martes, 4 de junio de 2019

CARTA AL PADRE



Tú sólo puedes tratar a un niño de la

manera como estás hecho tú mismo.
Franz Kafka, Carta al Padre.



En primera, y sin rodeos, te quiero pedir disculpas. Creo que lo único que quería era que comprendieras que te equivocaste un poco demasiado. La contradicción de sustantivos es para matarse de la risa. Lo siento mucho, un poco más por tu familia que no tiene, ni tendrá, mucho que ver con mis rabietas de chavo-ruco. Ya todos estamos mayorcitos, y es una lástima que mi reacción haya sido por ese lado tan vulgar.
                Es algo freudiano contender con el padre, o discutirle serios actos en su comportamiento. Lo mismo, y tal vez, un poco más acentuado, tuvo que ser con mi madre. Siempre he tenido desconfianza por todo mundo, ya te imaginaras la crítica feroz que he entablado con la familia de mi mamá, que a fin de cuentas ha tratado solamente de sobrellevar una determinante batalla contra la pobreza, y descuidaron la ciencia y el buen entendimiento, esa certeza social de la cual provengo llena de limitaciones, que para mí no fueron tan superlativas.  Y esa crítica me la aplico a mi mismo a diario, no podría ser de otra forma, que no obstante, es de una lógica tan descarnada que tengo (yo mismo) que disculparme a diario, también, por mis errores y defectos.
                Te pido disculpas, una a una, porque la vida misma nos enseña que no hay líneas rectas en el ser humano, del punto A al punto B, hay un zigzag de posibilidades. Espero que comprendas, esta breve nota al pie de mis corajes. En el fondo solo he querido hacer literatura, y proponerme un nuevo horizonte, que no se repita la blasfemia social, pero al fin y al cabo, todo tiene que ver con uno mismo. El fin del mundo es puramente individual.
Un abrazo cordial para todos.