miércoles, 4 de agosto de 2010

CONTRACANTO/ IVAN OSORIO (I)


Recuedo la negra sangre
bañando los torsos,
nuestro coraje y locura
esparcidos en la arena.

Contracanto


Me regalaron una brújula para mi cumpleaños. La brújula es parte de un planetario que llevaba una bombilla. Con las luces apagadas en mi cuarto se pueden ver muchísimas constelaciones. Boreales y Australes. Ante tanto punto referencial del cielo y de la tierra, leo Contracanto. Es un libro que evoca, desde los antiguos mapas de ruta, primeros intentos de formar ciudades y banderas, hasta remontarse a los clásicos griegos y latinos en una faena marítima interior donde las imágenes de la historia se vuelven al presente con un rostro total. La diagramación del libro es la estética de los primeros intentos por dibujar el mundo. Me gusto mucho la portada y la contraportada. Iván Cruz Osorio es el autor de este anti-canto. Lo conocí en el bar el Olvido y tuvimos una grata conversación con puntos de vista similares sobre los poetas de su tierra. Ivan es mexicano. Me regaló su libro en medio de cervezas luego de la lectura. Lo firmó y dibujó una América de su puño y letra.
Uso lentes oscuros para leer la nueva poesía latinoamericana, algunos tienen tal magnitud que podrían dejarnos ciegos. Así es Contracanto. Iván logró poner títulos próceres de nombres de hombres ilustres que conocimos en los años básicos de nuestra vida para llegar a esa América didáctica: Simón Bolívar, Andrés Bello, Manuela Sáenz, José de San Martin, y otros que fueron reconocidos por su tarea independiente. A más de eso la poética de Iván Osorio es una limpia construcción moderna de verbos refinados de una redacción precisa.
Atalaya y Corifeo. Contracantos que terminan en el amor a una patria ideal, esa que a estas alturas del poema es todo y todos somos. El poema es una serpiente de versos que tragan y vomitan lo antiguo y lo nuevo; alcanza a Europa en su canto y lo vuelve peligrosamente nuestro. Contracanto es una brújula. Ahora ya puedo saber donde esta mi tierra.

Con este verso termina el gran canto-en-contra de Iván Osorio, quizás una profesía:


...yo les diré por qué vivimos eternamente en el ayer,
por qué vivimos de pensamientos,
de dogmas, de errores del ayer,
por qué es el pasado y no el presente
lo que hoy nos condena.


Blog de Iván Cruz Osorio, poeta de Tlaxiaco, Oaxaca, México.

martes, 27 de julio de 2010

33 AÑOS DE ALGUIEN LLAMADO COMO YO


Treinta y tres años
De querer a quien lo pida
Treinta tres años
Como yo quien lo diría.

33, Julio Iglesias.

Recuerdo muy bien aquella nota de Maurice Echeverría. Su vos interna a la mitad de una vida, o a la fracción de una segura eternidad. Lo recuerdo ahora porque leí su nota y me pareció precoz su nostalgia. Yo en cambio no me creo el tiempo de los relojes.
Empezando porque nunca pensé llegar a los treinta, luego de problemas al nacer y complicaciones del corazón, extraños desmayos y perdidas del conocimiento en los primeros años, hasta la edad dificil de la adolescencia. Cuando cumplí diez años realmente agonizaba queriendo ser mayor. A los diez años uno es un enano genial que no conoce el pecado. Yo particularmente era una rara mezcla entre explorador y lector desmedido, y ya a los once fumaba Marlboros Ligth a escondidas. Cuando cumplí veinte años tenía una rabia tan profunda que no me gustaba la ciudad ni la historia de Guatemala, ni mucho menos Miguel Ángel Asturias, así que opté por estar lo menos posible en la ciudad. Unos amigos me celebraron mi cumpleaños y una mujer mayor con un triangulo gigante de pizza entre la boca y la mano, me dijo que los veintes se pasaban rápido. Nunca le he hecho caso a la edad o al tiempo, porque me consterna tener cara de niño: de yo no fui, como diría Dorian Lima. Mi edad biológica es extraña, cada vez que leo un buen libro crezco por dentro veinte años y cuando escribo un relato me quito 5 años. En cada parranda rejuvenezco y me hago viejo por la madrugada en alguna esquina donde me acecha la cruda realidad de los tantos años de fiesta. Soy un vampiro y un tecolote también, como el maestro Ramírez Amaya, que por el apellido podría ser mi familiar. Ahora mismo, luego de los veintes, me reencuentro con Guatemala, leo a Rodrigo Rey Rosa, a los poetas de los años 70`s, a Miguel Ángel Asturias de quien he aprendido a mezclar géneros, me conozco casi toda Guatemala, hago amigos de los poetas y narradores que levantan a cada verso y párrafo una patria alterna donde no habita el miedo y la ignorancia, y el humor es nuestra secta; pero ante todo, a mis 33 años y horas de cumplir lo que sigue, teniendo más de tres siglos en la memoria literaria, sigo siendo el niño explorador y lunático que quiere seguir creciendo.

Un tio, lo recuerdo bien, me dijo alguna vez: fijate que tengo la edad de Cristo. Yo me acuerdo que pense en algún momento que en realidad tenía miedo de morir crucificado.

martes, 20 de julio de 2010

PARTICIPACION EN FILGUA


Daniel Alarcón Osorio,
y su libro Aprender a Quedarse,
Vrs. su biblioteca-universo.


El libro de Daniel Alarcón, es un libro auto publicado, esto es símbolo de la libertades que se pueden encontrar en este texto. En el micro-relato New Age de Aprender a Quedarse, se puede pesar, catar, sentir el bouquet de esa ironía ya sentida en Amo a mi mamá. La crítica de Daniel va duro contra el sistema. Hay suficiente intuición Kantiana para saberse ingenuo de ciertas maquinarias malévolas que circundan estas burocracias prehistóricas donde abundan esos tiranosaurios con corbata que van en limosina a Hiperpaiz. La crítica es eficaz porque logra que el texto resulte en una compacta creación estética que doblemente espejo se revierte sobre el lector.
Dante Liano, ese excelente narrador, escribe en el prólogo la constante de las creaciones textuales de Daniel Osorio, yo agregaría una basta cultura como lector. El año pasado, tuve la oportunidad de almorzar con Daniel. Me invitó a su casa por el diseño de una revista virtual que soñaba desde hacia ya mucho tiempo. Fui, deje mis libritos en una mesa, en el espacio menos encopetado, y entonces por poco me caigo de espaldas. Tenía, tan sólo en su cuarto de estudio más de 8,000 libros aproximadamente, una mesa como ya mencioné con unos grandes tomos, entre ellos un libro grueso de Anton Chejov. Vi en esa librera los mejores títulos de William Faulkner, clásicos en regla, libros antiguos, editoriales desaparecidas y recientes de toda Latinoamérica y Europa, autores del Boom latinoamericano, varios escritores modernos norteamericanos que valdría la pena leer antes de llegar a los treinta y re-leer a los cuarenta, autores franceses que yo idolatraba, cientos de títulos sugerentes. Me senté en una mecedora y pensé en quedarme a vivir en aquel cuarto y pensar como Borges pensaba, que el universo era una basta biblioteca. Daniel posee entonces una galaxia personal.

Su libro, tiene referencias caras de libros seleccionados. Pude ver que cita a Cabrera Infante, gran sarcástico y humorista. Y así, por otro lado Daniel, como buen lector, ha leído con naturalidad las crueles facetas del mundo. Cada texto es un fractal, un color del magno caleidoscopio de ese mundo que es un tanto cínico y sucio en esta parte del mundo. Por otro lado, hay un vértice romántico, y aunque la palabra convoque ciertas imágenes en desuso por la tecno-música y el Reguetton, es valida la ternura, el reencuentro con imágenes de la infancia, el tejer desde la ingenuidad un sueño paternal donde el hijo es también héroe. Veo en esto algo de los mismo que se ve en la generación de post-guerra, estos chicos desencantados que a todos nos encantaron como Javier Payeras o Alan Mills o Byron Quiñonez, donde abunda el desasosiego y la irreverencia pero también surgen gestos de respeto y una ternura ebria de excesos, naturales en nosotros los seres humanos que aun no logran descifrar los psicoanalistas.

Este es un milagro más en la mínima cooperación gubernamental por botar los impuestos a los libros. Ya desde hace muchos años que en México se han olvidado de algún día los libros pagaban IVA. Así nos vamos quedando atrás. Los pocos que tenemos acceso a las bibliotecas o internet, vamos lento también, porque el avance es un privilegio para las masas, que la gente por multitudes lea y crea en un estado que va en el tren del futuro sólo serán posibles cuando los mercenarios de políticas subversivas, empiecen a notar el avance inminente de otro frente que va jugando en serio por la transformación.

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El libro Aprender a quedarse, será presentado por Luisa Perez y Léster Oliveros, en el Salón Fuego del Parque de la Industria a las 17: 00pm.

sábado, 17 de julio de 2010

JEREMY SPOKE


Jeremy spoke
Daddy didn't give attention

To the fact that mommy didn't care
King Jeremy the wicked
Ruled his world…

Un grito tornasol con aristas que cortan/ Un solo pequeñito pegandole a la pared hasta botarla/ un deseado de la rabia y la locura/ pequeño mesias sin padres/ el supermercado donde mamá no podía girar sonriendo sin que se apareciera el fantasma del tedio/ esa señora que nos miraba solos desde afuera cuando el sol se volvía una viga negra y una cama vieja/ la sinceridad más plena al dar las gracias y pedir un beso/ mis lágrimas como diamantes pesados cuando me tapaba la cara pensando en la lenta noche/ la pistola de los demás apuntándome/ el cuchillo que le robé a un ladrón para marcarme cicatrices delante de los verdugos familiares/ mis zapatos rotos y la camisa afuera del pantalón/ mi abuela mirando el lago de la incertidumbre dándome pan con jalea con mucho cariño/ la sangre de los niños peligrosos que sabían desde antes que la muerte sólo era una posibilidad para seguir con su vida privada.
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jueves, 15 de julio de 2010

TODO MONSIVAIS EN EL BAR EL OLVIDO


(*FAVOR LEER ESTA NOTA PENSANDO QUE HOY ES MARTES)


Ayer llegamos al bar El Olvido. Iba con Norma Chamale, que le parecían sombras cada una de las esquinas hacia el lugar. Los travestis de la calle siguiente se volvían y miraban sin atención a los carros y sus luces sucias en esa noche húmeda y fría. Alguien pasaba frente a nosotros y parecíamos rogar por que no fuera siniestro ni malévolo. Todos iban sin sombrilla, mojados y con la mirada dulce de los que no le temen al agua. Pero aún así caminábamos atravesando la zona uno como si fuera parte de los pasillos de nuestra propia casa. Al llegar oímos el lugar vibrando con una rara luz olvidada. Norma conoció por primera vez El Olvido al probar el vaso con hielo, ron y Coca Cola. Adentro, en la habitacioncita intima se fermentaba la amistad como un agave fonético, voces de varios humanos que jubilaban la monotonía de una palabra. Alan me presentó a los primeros poetas mexicanos que encontré en la entrada, Javier Payeras a Ivan Osorio, quien era versado en asuntos serios de la movida editorial en México. Un joven poeta, a la par mía estaba visiblemente feliz, decía a todos que era su cumpleaños y llevaba como medallas al pecho, dos etiquetas rrancadas de los litros de cerveza Cabro: era nada más y nada menos que Benjamin Morales, a quien fue revelado el enigma de la noche. Vio delante de él a una mujer y le dijo:
- Tú te vistes muy hermosa.
- No sabes lo que estas viendo Benjamin –le advertí.
- Qué es –pregunto el.
- Ella es un poema corpóreo –le dije, viendo a la mujer –, cada vez que habla sus ojos se iluminan, tiene el talento de borrar la luna con una sola mano, y suele devolver al cielo estrellas que teje con sus deditos –terminé sonriéndole.
- Pero estás enamorado de ella –me dijo sorprendido.
- Cómo no estarlo si es mi novia –le dije, viendo a Norma quieta, hermosa y segura, con su güipil celeste bordado en Chiapas.
- Ya que sos cronista –me dijo mostrándome el pecho –hay hablas de esto y de mi cumpleaños.
- Es un trato.
Terminamos la noche hablando de Carlos Monsivais y su feliz muerte de sabio gracioso, y al final se nos apareció en una de las esquinas del Olvido.

sábado, 10 de julio de 2010

APOCALIPSIS NOW (LECTURA EL 14 DE JULIO)



Para algunos el Apocalipsis ya fue.

El desastre ya esta aquí. Incubado en la rutina. Sediento de más de lo mismo. Felices los autómatas que no tienen conciencia, los que matan por inercia y hasta sin darse cuenta. Bienaventurados los que no creen en nadie y nadie cree en ellos, serán los asesinos a sueldo los que vuelvan del pecado más grande una virtud de pocos. Cuando el fuego queme las manos de los millonarios las multitudes van a ser las brazas. La ciudad será una ruina, pero el alma y la sangre siempre mancharan las calles con poesía y cuchillos, con balazos anónimos y gritos de mujeres y niños, y suspiros de hombres desencantados con ganas de hacer justicia desde un pulpito. Palparan en el silencio el frio de los muertos que respiran lejos de su cuerpo, doblemente muertos en la risa de los continentes donde no llegaran las noticias de este pueblo. Hay quienes profetizan un paraíso cibernético, esos son los imaginarios, los que abrazaran la muerte mucho antes que caiga la primera bomba del futuro. Somos como la multitud, somos como mucha gente reunida, somos como tanta humanidad reunida en ciudades monstruosas donde abunda el espacio y no sobra el tiempo, seremos más, esa es la consigna del apocalipsis, seremos tantos que el semen de uno se multiplicará hasta el limite imaginado, seremos muchos, muchísimos tantos que la conciencia de todos será como la imaginación de la perversión. Los niños del Armagedon crecerán con la vergüenza y la oscuridad de una historia primitiva, de cavernas a media luz donde los clérigos pederastas les daban ostias a las niñas desnudas. La historia decadente de esa cueva a media luz donde unos seres tristes armaban carabinas para matar a sus hermanos en la oscuridad más cruel y precisa de los tiempos sin compañía.

jueves, 1 de julio de 2010

PAULO COELHO FASHION


Paulo Coelho es un escritor ligth. Alguien que me quiere un poquitito me dijo que lo había visto fashion con un chaqueta negra promocionando MNG y, playeras que llevarían impresas sus frases más importantes. Tiene el porte, la publicidad y el marketing de su lado. Es brasileño pero en el fondo pareciera de acá. Lo que sé es lo poco que he leído al respecto. En el 2003 leí el alquimista. Fue un libro que no me emocionó tanto. Desde muy pequeño tuve la fiebre de que los metales se podían trasmutar en oro, y creí firmemente en la telepatía, la telequinesis y en el poder de las palabras. Había leído sobre Paracelso e incluso había curioseado en libros de magia negra que resultaban ser charlatanerías de gente que lo único que imaginaban como magia era el dinero fácil. Incluso, encontré en una librería de libros usados un librito que forré de rojo, en el cual habían tantos consejos para volverse rico con sólo el poder de la mente y la repetición de mantras que le intereso tanto a mi maestra de 2do. básico que me lo pidió prestado para siempre. Me gustó la forma sencilla en la que estaba escrita la novela, pero me gustó más el final. Hasta que una amiga me prestó los tres tomos gigantes de Las Mil y Una Noches y encontré la historia original del sueño del tesoro que remataba el libro del ilustre Coelho. Y entonces, terminé de exiliarlo al sótano de los escritores de Best Sellers comerciales, donde de seguro se encontró con Isabel Allende, J.K. Rowling y con Stephenie Meyer. Pero el talento de Coelho es de un orden más bien paternal. Muchas mujeres, a través del mundo se han sentido atraídas por este personaje de 63 años con cara de aprendiz de mago. He visto fotos de mujeres árabes exaltadas con un libro del escritor en sus manos en colas enormes en librerías para que el autor les dedique un autógrafo. Sus personajes mal delineados no son tan poderosos como las ideas renovadas que da extractadas de la Biblia, el Ramayana o cuentos fantásticos de Las Mil y Una Noches traducidas al presente. Sin embargo Paulo, era un verdadero personaje en la adolescencia, un muchacho inquieto enrolado en la onda de los 60s con un estilo de vida gitano. Por alguna razón aceptó la invitación de alguien para recorrer el Camino de Santiago y ahí lo tenemos, relatando después el Diario de un Mago. Así es la vida.

sábado, 26 de junio de 2010

PATRIA PARALELA (VER)-BOS FUTUROS)


Oye, hijo mío, el silencio.
Es un silencio ondulado,
un silencio, donde resbalan valles y ecos
y que inclinan las frentes hacia el suelo.
El Silencio, García Lorca


-
Todo resulta del comentario del Vicepresidente de la república de algún país análogo a este, puede que paralelamente hayamos escuchado sus adjetivos por radio o televisión: un pueblo hipócrita, mentiroso y corrupto, y se seguía escuchando a cerca el ruido de los automóviles, las balaceras, las manos deteniendo el trafico, las maras, los linchamientos, el hambre y las ganas de matar, pero bajo todo esto, la fiesta musical de voces transformado esos adjetivos malditos en verbos futuros, puedo oírlos, puedo gritar a través de los conductos de cada palabra pvc como si fueran acueductos que van a un lugar que conozco muy bien, desde esta patria paralela puedo transformar los morfemas tradicionales y darles un valor infinito, entre la danza, la música la poesía, la arquitectura, el arte conceptual, la narrativa, el buen periodismo, las entrevistas a personajes sin voz, van aleándose miles de elementos metales y líquidos para sostener esta ciudad sobre la nada. Desde que me he comprometido un poco más este año en eventos culturales veo esa manifestación de voces que comentan y llevan la voz fuera de esta ciudad a través de aviones barcos o trenes automóviles y cruzan fronteras para contar la Guatemala que no se ve en CNN. Hasta ahora he visto surgir una fiesta cultural en Guatemala como no se había dado antes, el panorama en cartelera es buena muestra, el panorama en las carteleras nacionales es una buena muestra. Se oye por las calles el rumor de nuevos surgimientos editoriales y libros publicados y gente joven comentando cada publicación, y cada publicación es una fiesta. La otra vez me aparecí en unan presentación de Monstruos y el lugar resultaba insuficiente por la gran cantidad de gente que surgía por todos lados como si fuera una invasión postmoderna para poner a funcionar máquinas del tiempo. Como ejemplo eso y la afluencia a la bienal, el Juanio, y las múltiples actividades que han desarrollado Catafixia y Vuelta de Gato ediciones, sin contar las de editoriales ya establecidas en el medio y cocteles en Ultravioleta. Esta fiesta esta solo comenzando, esta apertura mental y espiritual, rítmica y modulada por las últimas tendencias pre-apocalípticas va a ir en aumento, el siglo XXI será un portal de nuevas oportunidades y clausura de los viejos patrones de consumo.
MARTES 26 DE JUNIO
GRAN HOTEL
MANUEL TZOC
LEONEL JURACAN
MARIANO CANTORAL
LESTER OLIVEROS
7:00PM

jueves, 24 de junio de 2010

BREVE COMENTARIO SOBRE CAJA NEGRA XX 2012 DE ALAN MILLS


La historia de Guatemala no es más que un fragmento,
un fractal, una afilada brizna de la bola de cristal incandescente
que es nuestro mundo y su modernidad.

Pictún, Los Superdemokraticos, Alan Mills
Usan la mentira para comunicarse
y desconocen el valor de decir
las cosas como realmente son.

Caja Negra XX 2012



II
Uno de los primeros que me menciono el año 2012 fue Alan. Me habló de su novela en el Pasaje Aycinena mientras tomábamos unos vasos de cerveza Gallo. Me regaló como diez hojas de su novela, y era una prosa cuidada con brillantes verbos y pequeñas galaxias girando en todo un hábitat multidimensional, donde habría la posibilidad que la realidad se diera vuelta sobre si misma como en un espejo aleatorio que continuara una imagen hasta el infinito volviéndola ilusoria. Tengo en mis manos la caja negra de ese viaje. Intuyo las posibilidades inmediatas para que Alan rescatara de la nostalgia los trazos más nebulosos de su novela perdida en el disco duro de su laptop. Recuerdo que nos manteníamos en contacto por esa temporada que Alan escribía desde Brasil. Me contaba algunos detalles, consejos certeros para la vida y varias recomendaciones literarias. Fue por ese tiempo que descubrió la cristobalita y se entretenía buscando aleaciones para conformar un territorio-rompecabezas donde abundaban las tiernas luces hacia una verdad imaginada por todas las mentiras de la Historia oficial latinoamericana. He leído ya tres veces su libro y es como de arena, lo que queda de él es simplemente la sensación del vacio entre los dedos de las manos, o como si fueras en avión viendo el lago desde el cielo.

I
Los primeros poetas de esta tierra fueron las aves. El sonido nació debajo de las piedras hasta el polvo cósmico. Fueron los ruidos de la evolución los que le enseñaron el habla al hombre en la era musical, cuando había tanto silencio que cualquier sonido de hojas cayendo se podía oír al otro lado del mundo. Ese dictado me vino en sueños completo la semana pasada. Me levante escribiendo como si al escribirlo estuviera botando telarañas. Pude ver el poder de la sabia en el agua y la bendición de las lluvias de arena que volverían a fecundar los sueños muertos. Este pobre idioma podría volverse contra mi y por eso estudio otros. Generaciones gritaron sus nombres para aparecer en libros sagrados. El verbo en el principio y desde el principio levanto la tierra como un Atlas formidable, como la imagen antigua de tres tortugas sosteniendo esta costra de piedra donde hacíamos la guerra por aburrimiento. Hay, digo yo, libros que levantan esta placa tectónica y vomitan lava también y elevan su polvorín de imaginación futura. Hablo de voces no de hombres. En este tiempo movible y redondo. En un país que es la concatenación global de otros. Asentado en este idioma que nos hace reír por lo difícil que nos pone volver los adjetivos, todos los adjetivos de este paisaje deplorable, volverlos de una vez y para siempre verbos sostenibles, acciones elaboradas, verbos luminosos que sostengan con sus hojitas blancas tatuadas de glifos los nuevos pasos de los que aún no nacen.

martes, 22 de junio de 2010

EJERCICIOS DE LA MEMORIA


Bueno, la verdad es que en mi vida había imaginado ser militar. La idea fue de mi papá. Y aunque en el año 2007 tuvimos por fin una serie de conversaciones formales sobre todos esos años, se me olvidó preguntarle que lo había motivado a entusiasmarme por todo un año para que estudiara como nunca, para entrar a una de las preliminares escuelas politécnicas del país. Recuerdo aquel año como uno de los mejores, pero por el acercamiento que tuve con mi papá que me enseñó desde matemática, ciencias naturales, ciencias sociales hasta política guatemalteca básica, revisando el pensum de exámenes obligatorios para ingresar como aspirante a caballero cadete.
Cuando llegué por primera vez al campus del Instituto Adolfo V. Hall Central, que recuerdo de una forma muy difusa, me fijé en la fachada de sus oficinas al estilo norteamericano del oeste. Dos altos pinos donde colgaba una gruesa cuerda que meses después comprobé su dificultad al subir brazada a brazada hasta besar el nudo sujeto a un tubo de metal sostenido de las ramas más altas. El patio principal comunicaba a otro, donde recuerdo una caseta donde vendían sodas, galletas y panes con jamón, y desde ahí se apreciaban las aulas de los nuevos, como nos llamaban a los de primer ingreso. Al fondo, detrás de los baños y la peluquería estaba el polígono. Era un área igual a un campo de futbol completamente de terracería en la que para algunos eventos, o talleres de tiro, se llenaba de cascabillos. Pero además era, y fue por unos fines de semana, uno de los teatros más terribles de entrenamiento o castigo. Algunas tardes, según el ánimo del sargento de batallón, nos enfilaban a todos los nuevos, divididos por aulas, para entretenerse en vernos a mas de 400 aspirantes a cadetes subir y bajar sincronizados a la orden de ¡a tierra! y ¡firmes!. En la primera media hora los que tenían menos condición física iban descompasando. En una hora, los desacompasados terminaban en un grupo aparte comandados por algún cabo dragon que les daba un trato especial, gritándoles “puta mucha, yo que ustedes mañana ya no vengo” “y por qué quieren sufrir pues… ahorita mismo estarían disfrutando de una su coca cola en su casita viendo tele”, luego, siempre era al más sofocado, el que estaba ya con los ojos desentonados y que ya no podía seguir, le ordenaban pararse en un hormiguero, lo veían retorcerse con todas las hormigas trepándole por las botas y anclarse en sus piernas por montones hasta que el muchacho terminaba pidiendo perdón, clemencia, llorando por su mamá.
Efectivamente algunos ya no regresaban. Otros éramos masoquistas. Nos dieron el birrete un 3 de Marzo del año 1991. Mi número de antigüedad era 199, estaba en la mitad de todos los 400, que habían sido seleccionados de casi 3000 muchachos que habían llegado de colegios de renombre y escuelitas marginales como la mía. Muchos con papas coroneles o, toda una casta de tíos tenientes o primos traumados desde los siete años con el sueño de la Escuela Politécnica. ¿Qué hacia yo ahí? Inmediatamente pensé en sobrevivir a los castigos, era necesario sobrevivir a como diera lugar entre todo un batallón de muchachos de segundo año con la consigna de vengarse con los nuevos de lo que a ellos les hicieron los de tercero cuarto y quinto. Sobreviví los primeros meses. En el aula, pequeño ecosistema, coexistía una paradoja: estaba el número uno de la promoción, un tal Martínez Martínez y el último de la promoción, el famoso Vásquez, que una vez le escribió en un papel a un Sargento “que tenía dientes de tractor”, y por él nos llevaron al polígono a sudar lodo. Me divertía mucho este Vásquez, era el único que no se tomaba en serio ser militar; contaba chistes en los tiempos libres y casi que ignoraba al número uno que se perdía entre libros haciendo planas de caligrafía. Al número uno lo adoptó el sargento de batallón, que para su mala o buena suerte, era también el número uno. Así fue como perdió el respeto de todos, además de ganar la reserva de muchos que ya no comentaban nada delante de el.
Llegó el medio año en medio de castigos todos los fines de semana. Llegaba a mi casa tan cansado que si tenía que hacer deberes los ignoraba, cenaba y me dormía tan profundamente como no lo he hecho nunca. Mi carácter cambio al darme cuenta que si podría soportar todo en cuando a castigos físicos pero estaba, desde el principio, carente de disciplina académica para mantenerme al ritmo. Imagino que fue el resultado de una mala planificación por parte del que me había inducido a estudiar ahí, y terminara viendo como mi mamá corría en contra tiempos a pagarme la mensualidad a ultima hora. Me retiré. El día que mi abuela me dijo que si quería seguir ella terminaría pagando la matricula, me dolió algo en el interior que lo rechace dignamente y creo que fue la mejor decisión, porque no sé qué hubiera pensado después al verme en un lugar donde realmente nunca había, ni remotamente querido estar.
Imagino ahora los botones del uniforme de diario lustrados con la pasta Brasso. Las botas lustradas con saliva y algodón con pasta KIWI hasta dejarlos puro charol. Oír a los maniáticos de quinto año, con sus charreteras de bronce con fusiles cruzados, gritar desde el medio del campo “¡aspirante a caballero cadete!” con el sueño de la Escuela Politécnica. Me da risa. Años después comentamos esto mismo con Giovanni Pinzón que también vivió esa pesadilla y nos reíamos sentados bajo un pino gigante en la terraza del Café Oro.
Dos décadas después, agradezco al destino no haber seguido el falso sueño de mi papá. Leyendo La Ciudad y los Perros de Mario Vargas Llosa me sentí de nuevo sobreviviente.


Lester Giovanni Oliveros Ramírez
Junio 2010
fotografía de Jean-Marie Simon
Hora de inicio: El miércoles, 23 de junio de 2010 a las 19:00Hora de finalización:
El Viernes, 23 de julio de 2010 a las 19:00Lugar:
(Ex) Céntrico. 7ª avenida 12-32, zona 1.

lunes, 21 de junio de 2010

RESEÑA CINEMATOGRAFICA


La carne es fuerte el espíritu es el débil.


Guicho Pineda

-


Este fin de semana fue absolutamente inesperado. Sobrio. Trate de no salir y desde el sábado empecé a pintar cartón y quedo bonito; es una muestra de que me gustan los ojos y la mixtura de los colores, lo que transforma esas carátulas en catarsis breves de un espíritu completamente absorto en el arte de Kandinsky a Pablo Picasso, influenciado en Rothko a lo Pollock o Basquiat. Espera a una una amiga que esta entusiasmada con el proyecto, tanto así, que a las ocho de la mañana descargo una docena de cajas en mi cuarto con imágenes de televisiones para empezar todo al medio día. Pero no vino (o vino tarde). Yo cuando me siento sólo busco que comer, así que caí en casa de una amiga a preparar carne guisada con pollo frito. Ella hizo una ensalada formidable de papas con mayonesa y chile pimiento y cebolla picada. Fue maravilloso sentarme con una amiga hablando sobre todo de cosas sin relevancia y disfrutar una Fanta Naraja con hielo y comer pollo guisado con tortillas recalentadas en la parrilla de una vieja estufa con el horno atrofiado por el desuso. Compartimos unos nachos Doritos que alcanzaron hasta para el sobrino de mi amiga. Jugaba con la idea de tomarme una cerveza, pero algo me detenía, tal vez el aburrimiento de hacer lo mismo todos los fines de semana.


Pero el momento llego a eso de las ocho de la noche. Salimos a oír música. Al llegar al lugar, supimos que había un lugar VIP en el segundo nivel. Amigos de mi amiga convivían ya un poco ebrios y felices. No quiero dar nombres. Supongo que lo que importa es el movimiento de caderas de cuatro chicas con la última moda, bailando pegadas y provocadoras y yo comentándole todo a mi amiga. Bailaban tan bien con aquellos ritmos portorriqueños y del Bronx, que me distraía muchísimo pensando en lo bien que caen unas copas a eso de las diez. Pedí una cerveza. Luego me sirvieron un vaso cervecero que nunca se terminó. Nos dormimos a las tres de la mañana. Yo me quedé en el sillón tapado con un poncho de felpa que tenía dibujado un tigre de bengala.


A la mañana siguiente desperté movido por la mano de una niña despeinada que me anunciaba que ya eran las siete. A las ocho y media debía estar en Mi Lupita para desayunar con Mariano Cantoral. Así que llegué a mi casa a traer algo de dinero pero se había metido el perro y me había roto ochocientos quetzales. Debajo de la cama encontré al menos un billete anaranjado.


La mañana, como muchas mañanas de ahora, era húmeda y fría. Pase por la calzada Atanasio Tzul y me gusto ver el movimiento en la terminal. Hombres y mujeres iban y venían con piñas, verduras, carretas con mangos y cascaras de coco, niñas y niños corrían agarrados de sus padres vestidos de claveles y rosas amarillas y hojas largas y verdes tatuadas en sus ropas.


Por la tarde, luego de toda una fiesta en Mi Verapaz, escribí este pequeño texto:


-

(Te vi caer del cielo como un niño con alas blancas

eras el anuncio de la vida en otro mundo

ella estaba dormida y soñaba

soñaba y soñaba antes de llorar al despertar

como una ciudad donde sus calles son vueltas desiertos
rotas sus aceras, profanadas sus intimidades)

El parque central poblado de utilería y teatros

lleno de poetas muertos con sus cadáveres exquisitos

y la idea de que estamos compartiendo el nombre

de una cerveza que anuncia la mañana

fue en la capilla octavina

donde vimos ganar a Brasil a medio día

donde al amigo se le conto esa anécdota

la historia de un libro en manos de un editor

y brindamos por la generación pre-apocalíptica

que estaba ya haciendo dibujos en la orilla del mar


creímos que en aquella habitación llena de monstruos

la arena de la playa no iba a borrar nuestras palabras

pero en otro mundo como este esta sucediendo el milagro

de la muerte

sólo bastaba la espuma en los vasos y la playa que nos devolvió

el último minuto antes del anuncio que nos dejo sin saber nada

de este tiempo a oscuras donde los zapatos terminaban sin suela

viernes, 18 de junio de 2010

AL CIELO DE LOS QUE FUMAN NUBES/ SARAMAGO


El año pasado, a principios del mes de Mayo recordé que había dejado un libro a medio leer en una gaveta de del trabajo. Había estado leyendo libro tras libro de los autores de la generación perdida y retomar esa prosa inmaculada de Saramago en ese libro precisamente se me hacia difícil. El libro se llamaba El Año de la Muerte de Ricardo Reis. Nunca lo terminé de leer. Ahora, luego del día de la muerte de este intenso narrador, puedo decir que este año llegó a mis manos, por medio de una ex –novia, un libro amarillo. Era Caín de Saramago. Una historia con una fuerza lírica y como ya era común en Saramago, rompiendo esquemas ortográficos para darle fluidez a la historia de uno de los personajes mas curiosos de la biblia. Acá, resulto al revés, me leí el libro en un día y medio, riéndome de los disparates y recursos de Saramago para darle credibilidad o bien, falsear la historia con toda premeditación.
Supe que escribía en su propia casa, mientras su mujer preparaba comida en el primer nivel. Sus novelas y cuentos serán estudiados por niños portugueses y de todo el mundo con un gusto sobrenatural. Es difícil imaginar tanta audacia en una persona que tal vez sólo pudiera parecer un buen padre de 87 años.
Ha muerto un gran escritor, ahora Saramago pertenece al cielo de los que fuman nubes.

miércoles, 16 de junio de 2010

PASADO PERMUTANTE (Verbos.del.Futuro) II



Este año la Editorial Catafixia nos tomó a todos desprevenidos. Yo esperaba seguir leyendo a William Faulkner, y terminé extraviado en los libritos de bolsillo de Paula Ilabaca, Wingston González, Juan Pablo Dardon y Gabriel Woltke. Pero además, pude, al ir organizando estos eventos en el Gran Hotel, apreciar la gran mayoría de nuevas propuestas que van surgiendo como rizomas flotantes que ingeniosamente por un poder de la palabra mantienen a flote el alma de una ciudad devastada por los adjetivos deplorables. Los verbos del futuro son del pasado que es ahora, del presente que es ahora y del futuro que es ahora. Todo esta sumamente ligado al tiempo. El ritmo en los poemas de Simón Pedroza es un ritmo presente porque es un pasado continuo. Las palabras que van recitando Wingston o Héctor Hernández Montesinos son voces en tiempo presente, pero aun así es un futuro permanente en el ahora. Además la referencias intemporales que puedan ir de un lado a otro del tiempo a través de inter-textos, como la lectura de un poema que remite a Homero, T.S. Eliot ó a Miguel Anguel Asturias. Apenas recuerdo a los poetas del Siglo de Oro Español, sólo sobrevive García Lorca que me leí entero en una antología de toda su poesía, sus obras de teatro y algunos bosquejos de prosa poética. Lorca anduvo conmigo. Recuerdo poemas melódicos al mismo tiempo que llegaba tarde a mi casa o bebía con algunos amigos y de repente saltaba un verso de Lorca. Luego conocí a Alberti, Picasso, Dalí, Zoe Valdez, Jorge Eduards, Roberto Armijo, y de ribete a Julio Cortazar. Rayuela. Rayuelita, el Jazz, el conocimiento universal de Artaud hasta Marcel Duchamp. (Continua arriba)
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Dibujo de Garcia Lorca.

Picto—grafías

Hace años, Javier Payeras me dio el consejo de leer el ABC of Reading de un exiliado norteamericano en Paris, llamado naturalmente: Ezra...