martes, 7 de abril de 2020

ANOTACIONES SARS-CoV-2021


- 1. Lo que enferma no es el virus, es el exagerado avance de leyes y prohibiciones.
- 2. Es enfermo el cínico, contradictorio y aislante cúmulo de mascarillas y trajes asépticos, de desinfectantes, jabones y detergentes purificadores, cuando los países más poderosos del mundo han permitido en estas regiones que coexista el humilde en largos basureros. Se han preocupado por ejemplo de proteger con trajes de astronautas a los señores y jóvenes que, hoy en día y a esta hora, están recolectando la basura de tu colonia.
- 3. Este virus nos vuelve hebreos en menos de lo que nos damos cuenta. Te enseña a vivir apertrechado, como judío en tiempos de guerra, sin hablar con nadie, ni relacionarte con cualquiera que esté del otro lado.
- 4. Ya vimos que el virus mata gente de: hambre, enfermedad, de miedo, pero, sobre todo: de inanición.
- 5. El virus mata primero: la oferta y la demanda.
- 6. El presidente de cada país solo le habla a la elite de sus votantes; ni su voz, ni su ayuda llegará nunca al malabarista con naranjas que trabaja en un semáforo para darle de comer a su familia.
- 7. Los enfermó el asco y la náusea hacía los más vulnerables del mundo. Ahora se enfrentan a su propia nausea y asco. Toda cosa tocada por sí mismo será su mal. No saldrán a la calle por años.
- 8. Los enfermó la constancia idiota de creerse los más higiénicos, los que tenían las más estrictas normas de calidad. Los más asépticos de la tierra.
- 9. El virus no está afuera, el virus está adentro.
- 10. Los gobiernos lograran créditos y prestamos para solventar la vida de los más recios, cínicos y cobardes de la tierra.

jueves, 19 de marzo de 2020

Salón de Exposiciones



Los delfines han vuelto a Venecia.
La muerte en los Centros Comerciales vive,
hoy es vintage creer que
habita en un cementerio.

El mañana es un lugar sin nombre.
Las iglesias debieran ser los hospitales,
las calles han vuelto a ser llanura
y a Venecia han vuelto los cisnes y marsopas.

Las templos están cerrados
pero el gobierno trabaja doble vuelta
mientras le recuerda a todos quedarse en casa.
Pero los pobres de la tierra no la tienen
y no se van a infectar
Igual que los desnutridos que ya están
habituados al ayuno tres veces por jornada.
Wallstreet infectado en gloria
presenta una hora al día a los millonarios
jalarse el pelo al ver a sus empleados
almorzando en familia.

El mañana es un lugar sin nombre
donde los choferes ahora si quisieran
morir al menos con trabajo.
Ahora la pregunta de la banda The Beattles
tiene su respuesta.
All the lonely people
Where do they all come from?

Los animales vuelven al mundo
sin el hombre la tierra es un paraíso.

Lester Oliveros Ramírez
4rentena-2020-19Marzo

miércoles, 18 de marzo de 2020

#mitu


En dos días cumple años Harvey Weinstein. Ya está en prisión ese muchacho que solo quería un masajito y un poco de cariño a la fuerza. Claro que todo esto lo cuento con sarcasmo, no se vaya a malinterpretar lo contrario y, las dos décadas y tres años que le recetaron vayan a quedar como un mal chiste. El dinero no lo compra todo, pero casi: lo absolvieron de dos cargos graves, abuso sexual depredatorio y violación agravada.
El abogado defensor alego a su favor que le habían dado cadena perpetua dada su edad y condición. El antes titán de Hollywood, aunque ya está en la cárcel, espera su prometida apelación, haciéndose el muerto a veces como buena zarigüeya, con el perdón de eso animalitos tan chulos.
En sus testimonios, las víctimas no logran hilvanar con justicia los momentos cumbres, que además son los momentos más incriminatorios, por pudor y vergüenza, o sabe dios qué mezcla de sentimientos lamentables. Además de cubrir con palabras entrecortadas, la violación y abuso, tienen que contar el justo momento de su degradación final, frente a un magnate extendiendo a la distancia un cheque para pagar su silencio.
II
Hoy se cumple una semana de su condena. No solo las víctimas directas, sino también los varios casos que se lograron descubrir, por medio del hashtag: #Metoo, celebran alrededor del mundo, la sentencia condenatoria. Todo esto opacado gravemente por la pandemia de un virus de diseño cinco estrellas, del que aún no se revela ni el autor, ni el móvil.
Pero los recuerdos perturbadores, la impotencia ante ese gorila albino, siguen siendo imborrables, hirientes y perturbadores para las atormentadas.
Hace unos años nadie conocía su rostro. Tal vez su nombre por haber sido el productor de Shakespeare in Love, y la extraordinaria Pulp Fiction. En las fotos del juicio prorrumpe calvo, entrado ya en años, los ojos perdidos entre unas ojeras de desvelo, escondidos en una papada de perro bravo; la corbata mal ajustada, solo, perverso, sosteniendo su carácter y postura de poder en declive.
Todo se desató hasta que el New York Times y The New Yorker publicaron testimonios que sorprendieron por poner de manifiesto los rumores sobre la conducta inapropiada del importante productor de cine.
La encantadora Salma Hayek, la vengativa Uma Thurman de Kill Bill, la glamorosa Gwyneth Paltrow culparon a Weinstein de acoso sexual. De susurros a rumores, de rumores a gritos, hasta empezar una gira de conciertos para hacer patente la preocupación ante estos hechos lamentables.
III
Pasado mañana, los guardias de la prisión verán a Harvey pensativo, grueso, colérico, sanguíneo y bélico, lamerse el golpe de la sentencia recordado la vez que le gritó a un periodista, en la cúspide de su egolatría: ¡Yo soy el puto amo! Y las múltiples escenas de sometimiento y miedo de sus víctimas ante éste serán rotundas.
Algunos se preguntan, por qué este productor de cine, premiado, y quizá con una carrera de éxito, que no tendría necesidad de encerrar a ninguna actriz, ni hacer ese uso patético de cortejo de muerte para seducirlas, no logró vencer a sus demonios, aún con toda su plata que podría tirar sin pena al cielo de Las Vegas.
Mientras tanto, veré esa escena de Jules en Pulp Fiction, acá en mi cuarentena a la intemperie:

“El camino del hombre recto esta por todos lados rodeado por las injusticias de los egoístas y la tiranía de los hombres malos. Bendito sea aquel pastor que en nombre de la caridad y de la buena voluntad saque a los débiles del valle de la oscuridad. Porque él es el verdadero guardián de su hermano y el descubridor de los niños perdidos. ¡Y os aseguro que vendré a castigar con gran venganza y furiosa cólera a aquellos que pretendan envenenar y destruir a mis hermanos! ¡Y tú sabrás que mi nombre es Yahvé, cuando caiga mi venganza sobre ti!”

Luego: el disparo.

viernes, 3 de enero de 2020

CAFE DEL CENTRO GT





Ayer, luego de unos sueños intranquilos me vi convertido en un enorme sibarita, junto con mi gran amiga Karla Solis. 
Así que luego de unos schirmps, vino Chardoney, ensalada de lechuga con zanahoria y no sé qué más le puso la chef Priscila, nos encaminamos a tomar un café latte.
Hace unos bastantes años, yo trabajé para una empresa de impresiones digitales que brindaban una buena impresión a sus clientes, pero a mí no tanto. Una de esas empresas era BBDO y por allí en el Topacio Azul platicábamos de música y libros con un amigo llamado Mario, que ahora ha invencionado un espacio fuera de lo común para entretenerse con libros y detalles en un café que precisaba en el Centro Histórico.
El café está blindado contra el ruido urbano y se puede escoger de la librera el libro que más nos magnetice. Gracias Mr. Mario por tan interesante espacio, y Karlita por esa necesaria purificación de mots just.

sábado, 21 de diciembre de 2019

POEMA DE LA MANO

Poema de la mano


el pulso de la muñeca
mueve mi mano
de lejos una nube
hace un recorrido temporal
bajo el sol ella sola se siente actriz
mi pulso es preciso en tu espalda turquesa
solos mis dedos con sus huellas digitales te apresan
y hacen rotar en el centro de tu cintura
una nube que se vuelve pájaro
y te pinto el rostro de nuevo
el ojo en el ojo
la boca y el beso
antes que las libélulas se detengan
y te digan al oído las groserías
que quiero hacerte
antes que las lineas de mis manos se vuelvan tus venas
y la nube se vuelva a ir
bajo el sol
ese sol de invierno navideño que
derrite tu hielo
y a dejado tu pechos manchados de ese azul del cielo
tanto oxigeno de tigres nevados

Creo en Santa





Creo en Santa
Yo fui el impertinente que le dije a mis sobrinos que Santa Claus no existía. Me pasé de listo. Ayer tuve la certeza de que en el Polo Norte un gordito en camiseta y la barba marxista estaba empacando nuestros regalos. Hasta puedo asegurar que ninguna de las historias que se han contado es falsa.
Santa Claus existe y es tan cierto que hasta le voy a dejar un vaso, no de Coca Cola, sino de leche y galletas de chocolate, para que no se le suba la presión. A esa edad ya debe ser incomodo hacer un viaje alrededor del mundo en condiciones tan tremendas como un trineo.
Hasta hice mi carta, y en la primera línea le pedí disculpas por andar pregonando que no existe. Recordé esa bicicleta y el saxofón que yo le había pedido en dos ocasiones cuando mi abuela vivía y nos íbamos a la sexta de compras, y encontrábamos tantos santas repetidos, unos más flacos que otros.
Todo esto lo cuento, mientras oigo el saxofón de un Santa en la sexta. Yo sé que Santa se lo quedó, con tal de que no me decepcionara, al darme cuenta que era imposible que yo tuviera el oído de Charlie Parker. Lo de la bicicleta, lo cumplí cuando ya pude ganar algo en un centro comercial.

                                                                                                            

jueves, 5 de diciembre de 2019

Aun son tiempos recios // Vargas Llosa en el Teatro Nacional





La noche del martes salí del Tauro con un triunvirato de litros de cerveza en el pecho ingobernable y la posibilidad de ver, aunque sea de lejos, a uno de los sobrevivientes del boom latinoamericano, laureado con el premio más anhelado por todos los que intentamos borronear papeles. Y es anhelado porque con ese premio se acaban las tediosas y largas filas para todo, incluso para el amor.
Allí estaba el teatro más excéntrico del mundo, y de hecho el escritor ya había empezado su conversatorio. Yo llevaba una fe insólita de que iba poder pasar, aunque no me hubiese registrado el mentado sitio de internet.
Y así fue, una voz dulce de aeromoza espacial me dirigió con su sonrisa a la taquilla, donde democrática y afortunadamente me dieron la entrada sin verificar ni siquiera mi mirada clandestina.

Habían habilitado el nivel más alto y hasta allá me senté, viendo a Vargas Llosa como si no fuera él mismo, sino otro idéntico del tamaño de mi dedo meñique. Ya discutía sobre cómo empieza siempre alguna de sus novelas con una idea desdibujada, que va tomando forma conforme se investiga sobre el tema. Sonaba muy calmado, dueño absoluto de su presencia. Se extendía sin demora en el relato que ya tantas veces había escuchado (y leído), sobre cómo en algún punto de la novela los personajes toman control de todo, y la historia se escribe sola entonces, con la autonomía tan imperativa que puede volverse otra incluso diferente. Ya lo había dicho William Faulkner en una entrevista de Georges Plimptom, y dicen ellos dos, que es el momento más poderoso y mágico de la creación literaria.

II
No sabía que un argentino iba a estar en el conversatorio, pero si estaba seguro que Francisco Pérez de Anton iba a participar.
-          Por qué, me preguntó un amigo.
-          Pues porque ya lo sé de sobra, que la editorial de Vargas Llosa en Latinoamérica iba a necesitar de la primera luz liberal de un escritor de clase alta.  
Este entonces, muy considerado desde su posición de pierna cruzada a la europea, le preguntó, que de dónde el título.
-          Me había costado mucho llegar al título –respondió Vargas Llosa –hasta que leyendo una carta de Santa Teresa de Ávila a una amiga suya, encontré que decía “…estos son tiempos recios…”. Y listo, allí estaba.

Entonces yo reflexioné el curioso dato, que Teresa Sánchez de Cepeda Dávila y Ahumada, la fundadora de las Carmelitas Descalzas diera el título, que luego Llosa desdibujo más todavía en su conversación hasta llamarla en broma: tiempos revueltos.
-          Cuando hablaste en una entrevista “…que hay que investigar mucho para mentir con conocimiento de causa…” hubo una discusión equívoca entre algunos colegas guatemaltecos que se molestaron.
Vargas Llosa respondió con una breve semblanza de su libro La verdad de las mentiras, y una frase de Picasso “El arte es la mentira para llegar a la verdad”.
Nos contó, como si estuviera en el café de la esquina, con una calma flamante, que en la Edad Medía los clérigos se dieron cuenta que las novelas todas eran un juego de artificios y mentiras, que la muchedumbre leía deseosa, porque preferían vivir en la atmosfera de la historia allí contada, que en el desesperado mundo feudal. Pero además dijo, que cuando “…un lector lee una novela y no la cree, esa novela está muerta y enterrada…”, dando a entender que él a veces le quitaba eventos a la realidad para hacerla creíble.
Es curioso que Vargas Llosa sea tan sincero para decir delante del público expectante, que al principio no tenía ningun interés por Arbenz. Y, que se preguntaba con irritación:
“¿Por qué no reaccionó?”
“¿Por qué no se fue a la sierra a combatir?”
Pero con la investigación de varias fuentes y la lectura continua cada vez Arbenz se me presento como simpático y trágico.
Rememoró que en 1954 era estudiante en la universidad San Marcos de Lima, en tanto sucedía en Guatemala lo del golpe de estado. Los únicos países sin caudillos ni dictadores eran Costa Rica, Chile y Uruguay, el resto eran militares rancios manejados por la CIA. Todo esto llegó a significar para muchos  “…que la democracia no era el instrumento del progreso y que la respuesta era la revolución socialista”. Esto fue el cultivo de cincuenta años de atraso. “Arbenz representó y representa aún aquello que nosotros queremos, y es curioso que sea defendido por izquierdistas, y no por demócratas”, expresó.
-          Aun no existían las noticias falsas, hasta que Edward L. Bernays y Sam Zemurray inventaron los fake-news. Aunque suene a disculpa, no fue Estados Unidos, sino enemigos de la democracia los que empezaron esa empresa de pánico –señaló.  

Anton le preguntó entonces, dirigiendo la conversación al libro en sí, que si los personajes eran ya fascinantes o su imaginación los hizo extraordinarios. A lo que Vargas Llosa sonrió y comentó de pronto, como si estuviera en La Sorbona, que “…a los personajes de ficción algunas veces les debe poner algunos defectos extra, y en ocasiones, a otros personajes quitarles vicios, y que los personajes de ficción no coinciden nunca con los modelos de vida real”.
Se adelantó aún a precisar que su vocación la había descubierto por los existencialistas como Jean Paul Sartre cuando dice en el Tomo II: que si tiene sentido escribir, y es muy posible que poca gente lea, pero es necesario, porque a través de la literatura es más rica la vida.

III
Y así es como terminó con sus dos horas en el teatro, luego de decir que los escritores son como los cuervos, que les gustan los cuerpos en descomposición, y que Guatemala es un país muy bello para tener una historia tan terrible, pero así es como los escritores trabajan, con historias recias y pavorosas. Entonces, citó a Flaubert, y yo desee que siguiera con algunas palabras también para Víctor Hugo y sentirme allí en ese palco tan alto, asistiendo a la conferencia de un muchacho de 83 años, que de joven se había acercado una tarde al 28 de Dean Street, Soho, Londres, a ver desde lejos el cuarto que habitaba Marx cuando terminaba El Capital y sus hijos jugaban debajo de la misma mesa en la que él escribía muy concentrado.

Lester Oliveros Ramírez

Guatemala 5 de dic 2019

Picto—grafías

Hace años, Javier Payeras me dio el consejo de leer el ABC of Reading de un exiliado norteamericano en Paris, llamado naturalmente: Ezra...