lunes, 22 de septiembre de 2014

UN GARABATO ENTRE UNA NIÑA







Pareciera que te voy
a dejar de escribir ahora
y te empezaré a dibujar
porque ahora mismo
siento el vuelco de dos corazones
del que habla
y ciegamente palpa en la oscuridad
a un niño.

El beso que nos dimos
en la infinita cama entre las sábanas verdes
fue el molino que dio vida
a este signo de futuras risas.

Ahora yo
que ya de niño buscaba oscuridades
sol y estrella me acompañan.

No me quites este gesto
de pintar palabras en mis manos
líneas sin orden
he inventado.  

martes, 19 de agosto de 2014

Oh, capitán, mi capitán!





A Robin Williams

Todos morimos
pero algunos sobrevivirán
en el control de una TV.

Hoy me contaron de tu muerte.
Cambio de canal 
y veo el noticiero
en uno de todos mencionaron tus películas
(cambio de canal)
en otro veo tu mejor actuación
sobre un escritorio levitando
o vestido de anciana.

Vos seras infinito tras la noche y el sofá.
Yo que soy pequeño delante de todo
no encuentro cómo explicarte
que la película de tu vida 

duró un segundo en tu mente ante el cordel
pero vivirá en tanto haya cable en la colonia.

martes, 12 de agosto de 2014

ANA JULIA, un retrato Baudrillano





Ana Julia,
un retrato Baudrillano. 

Hay que repetirlo de nuevo. Sí. Porque la repetición es también una forma antigua de fijar el ahora, en el cual existen todas las cosas que veo. Hay que empezar diciendo que ella es como una ola, como una tsunami en la pubertad de su propio mundo; hay que creer que sus mentiras son tan solo el atisbo de su propio talento rebalsado de fantasías para poder vivir. Así es, nació en la costa de Iztapa, del lado del océano Pacifico, apenas a punto de finalizar el milenio. Hoy sin ropa, parece una de esas fotografías de bebes impúdicos, rollizos y encantadores en sus cunas profanas recién compradas. 

Todas las mañanas, ya desde hace ocho meses, nos levantamos contándonos los sueños. Una práctica caribe, que yo mismo aprendí de uno de esos fósiles vivientes de la guajira colombiana. Y nos reímos de cada ocurrencia de nuestro subconsciente al resolver los laberintos. Sin saber siquiera traducirlos, vamos intentando. Luego, cada fin de semana, vamos a tomar café y sus favoritos huevos revueltos con tomate y cebolla. Le gusta nadar, y eso hemos hecho las últimas semanas en la piscina abierta de la universidad. Luego, en un buen día, podemos comer cualquier cosa en el camino y pasar leyendo toda la tarde en la biblioteca. Pero su carácter es explosivo y dichoso; solo por amor, soporta el silencio contenido de esos recintos y a veces, su espontanea vena de cavernícola marítima le juega buenas bromas.

       Sobre Ana no hay mucho que decir todavía. Es feroz y sobresaliente, es celosa e insegura. Ella habla y habla, y  a veces yo solo puedo estallar de risa, es un principio de su talento para enredarlo todo. Posiblemente una mancha negra de su infancia cuando padecía de epilepsia.

La conocí en una tienda cantina y restaurante. No lo habría dicho si ese bar fuera otro, pero fue un lugar encantador en la zona 1, conocido como la Capilla Octavina, gracias al artista Abel López y su corte de bardos pintores. Allí entré una noche con el artista Ramírez Amaya y un pintor en ciernes de apellido Salam que llevaba de acompañante una botella de Ballantine´s. Mientras ellos dibujaban a dos manos, a una mujer nostálgica en una pared desnuda con la simple tinta de un lapicero desmenuzado, yo observaba a una joven que platicaba y comía con un hombre mayor, un viejito que se me hizo algo vulnerable ante el hechizo de los ojos de esa niña endemoniadamente silvestre. Hubo un encuentro de miradas y allí empezó todo.

No hay mejor afrodisiaco que la inocencia, sin embargo, cuando le preguntaban cuántos años tenía, ella sonreía y decía que veinte. Hasta que, por teléfono, su madre me dijo que en realidad estaba en los diecisiete. Le faltan seis meses para la mayoría de edad y ha escandalizado a muchos. Quizás por eso intento esta falsa semblanza holográfica. Y digo falsa, para los que me leen con saña, porque no replico completa la realidad. 

Si bien la edad no importó en un principio, es cierto que hemos tenido problemas por diferencias, quizá no de tiempo, ni de amor, sino de espacio, por no tener independencia. Nos han lanzado, así literalmente, más de cuatro veces de distintas casas en la colonia donde vivimos. La primera vez me dio tanta risa..., era para llorar, pero yo soy un cínico. Ahora mismo que lo recuerdo no puedo dejar de sonreír. Ana borracha dio por insultar a todos y la encargada llamó por teléfono a la dueña que, ya por enésima vez me recomendaba prudencia, así que llego como Cristo en su segunda venida y nos desalojó a lo kaibil.

A pesar de todo, me ha acompañado por todos lados, ya sea lecturas de poesía, exposiciones, museos o conciertos de rock. Su innato sentido de hembra me ha conservado. Incluso, se ha encargado de los gastos para que yo pudiera redactar, por tercera vez, una novela. Se ha querido casar conmigo desde que me conoció, allí en esa cantina con rockola y pinturas en las paredes, y yo le he dicho que solo debe ponerse mi apellido en Facebook... y listo. Y así lo hizo, contra toda lógica paternalista. Pero no es dominante, es tierna y cree sinceramente, y ya todos sabemos lo que logra la fe… y de esa fecha a acá no nos hemos aburrido nunca. 

Yo creo sinceramente que toda esta broma infinita que es la vida real, empezó una tarde de noviembre en casa de mi hermana Kathy, en tanto hablaban, cada uno de mis hermanos varones, de cómo habían conocido a sus señoras. Luego de chistes, juegos verbales en doble sentido sobre si se regalan o se las roban, me vieron allí sentado, solo y satisfecho, y debieron sentir pena por ese muchacho que ya llevaba más de medio año solo escribiendo de día y de noche en una esquina, a la par de la cocina, durmiendo en un sofá cama y sintiendo tan hondo sentimiento por su padre rehabilitado del alcohol y las exaltaciones sexuales. Ahí fue, donde les dije el mantra:
- El otro año cambio de vida, me consigo una novia y me voy a la facultad.

Todos se rieron en buena lid. Hoy, ya después de medio año también, vivo con Ana, que sabe que lo que hago es real. Toma conmigo una responsabilidad mutua de bromear con la vida espiritual y la material, vamos a la capilla tanto como a la tasca, nos reunimos en lugares fatuos con mis amigos escritores, los pocos que me van quedando de tanto tomarle el pelo al mundo. Me entiende, digo yo, a veces, antes de dormirme a su lado.

          La otra vez Estuado Prado le dio algunos consejos sobre su embarazo imaginario. A Javier Payeras lo invitó sin aspaviento a nuestro cuarto en la Reformita y le contó, con cerveza en mano, toda la historia de Iztapa y el mar surrealista; Javier, afectado, se recordó de Soledad Bróder al ver tan pocas cosas y todas en el suelo. A mí me ha regalado algunos encuentros de palabras importantes que luego saldrán en un libro de la Cartonera Maximón que se advierte como Estados de Facebook, ya que todos los compuse entre el trabajo frente a la pantalla blanca.


         Le ha gustado leer el Viejo y el Mar de Hemingway, oye a Bohemia Suburbana como si fuera de toda la vida, me habla de todos los poetas guatemaltecos que se topa en la sexta avenida, y así sigue inventándose todo como si fuera tan fácil que hasta me gustaría que estudie teatro, pero no, es matemática y no se ha dado cuenta. 

Quizá en el fondo, luego de una infancia solitaria y marginal, sin el apoyo de sus verdaderos padres, miró el horizonte al contrario, porque está en esta ciudad donde es fácil morir de una bala perdida. 
Oye el mar por las noches con una superstición tan original que hasta yo le creo o quiero creerle, ser solidario con esa replicación de mi propia adolescencia, con ese espejo que es el reflejo de muchos en esta ciudad de perros. No por lástima que lastima, sino por compasión que acompaña en osmosis de cariño y respeto, de aprendizaje y aventura.
-      ¿Pero usted…, usted la ama?
-      Ya le dije que ya hace mucho que no hablo de Dios en público. Solo le voy a decir una cosa, el amor es un círculo donde dos conversan hasta entenderse, una esfera donde nada se escapa, es hermética y solo esos dos pobres hipnotizados, conocen bien las fronteras de su mundo.

Como decía Jean Baudrillard, parafraseando la risa, “Se puede soñar con una cultura donde todo el mundo estalla en risas cuando alguien dice: esto es cierto, esto es real.”

lunes, 9 de junio de 2014

De cómo ahogarse en un vaso de agua




De cómo ahogarse
en un vaso de agua

                                                  En los vasos medio llenos no es posible ahogarse, ya que la esperanza aún esta sobrellenando el recipiente.
                                                  Donde uno se ahoga es en los vasos medio vacíos. Es por eso que lo primero que se recomienda para el efecto es vaciar el vaso para que sea posible la ambigüedad. Luego, recuerde, usted solo podrá ahogarse en un vaso si va haciéndose pequeñito, cada vez más insignificante ante sus tragedias personales, hay quienes logran ver un mar en un vaso de agua medio vacío, hay otros que logran ahogarse realmente. A estos se les ha visto muertos con sus caritas ínfimas, microscópicas, con sus penas gigantescas rebalsando esos vasos llenos a lágrima viva.
                                                  Hay quienes logran sobrenadar, y otros con suerte han recuperado su estatura hasta que terminan rompiendo el vaso. Pero recuerde, todos estamos en peligro de ahogarnos, en algunas ocasiones, hasta en una invisible gota, quizás olvidada al fondo de un vaso.

lunes, 12 de mayo de 2014

UNA FLECHA ENTRE UNA FLECHA

Hay quienes quieren dejar de tomar y tiran todas sus botellas a la basura. Hay quienes están desencantados con la religión y tiran todas sus biblias en todas las lenguas muertas y vivas. Hay quienes ya no quieren el matrimonio y tiran todos sus anillos de compromiso en la toilette. Hay quienes borrando van pintando. Callando van diciendo. 
Hay unos, los otros, que quieren tomarse todas las botellas tiradas. Recoger todas las biblias y leerlas. Casarse de una vez por todas con todos esos anillos tirados en el lavamanos. Hoy somos el espacio inquebrantable de la vida, una grieta en una grieta, una flecha que rompe un blanco así sea rajando a la generación pasada.