LA VIDA INDEPENDIENTE


El sábado pasado asistí con una devoción inusitada a la inauguración de un árbol gigante frente a la iglesia San Francisco de Asís en Panajachel. Estuve desde que empezó la pastorela hasta la bendición del Padre al árbol de quince metros que fue iluminado entre sonrisas y aplausos. La iglesia es una sencilla construcción con interiores de madera y un aroma a flores, montañas y oleajes. Esa misma noche asistí también a una fiesta que daba Giovanni Pinzón,  amigo y vocalista del ya conocido internacionalmente grupo Bohemia Suburbana. Siempre que nos vemos hablamos de sus pinturas y la poca promoción que el mismo les da; además de un libro de poesía que nos prometiera a todos y que nunca a publicado. Dijo que lo único que se necesita para una vida independiente es “pan, un abrazo de una mujer y música”, la vida fluye y entre consejos oportunos para mi nueva dimensión independiente saltan esos amigos que están siempre: Simón Pedroza, Pablo Robledo, Josué Aguilar y un puño de bohemios que bailamos y reímos de una forma realmente fuera de lo normal. Precisamente el Giovanni era uno de los que más reían como si en La Palapa, esa arena de playa y las congas fueran en realidad transportándonos a otro paraíso.  Yo celebraba mis vacaciones, el haber publicado un libro, un primer libro en una tierra grandiosa de mitopoesía y evolución trascendental. Fuimos felices hablando de ediciones y de eso que llamó Simón con un poco de exasperada satisfacción: el nuevo arte de hacer libros.  Creo que estoy en puerta para un verdadero cambio que asimilo desde mi bunker personal, toda idea se vuelve una catapulta en cuanto se tiene fe y esperanza y esas mariposas amarillas que le sobresalen a todos de los ojos. 

Fotografía: http://www.nadinospina.com

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