viernes, 7 de noviembre de 2014

XX



Breve historia de un libro X
"…claro que me da miedo el hambre
pero me preocupa más
terminar un libro incompleto…"
Javier Payeras, Soledad brother.


La mañana del 4 de enero del año 1991 amanecí escribiendo en mi diario. Yo sé que algunos no me va a creer, que hasta sepa la hora, pero eran las diez de la mañana con cincuenta y cuatro minutos. Los segundos son los que no recuerdo. Y si, sé que suena cursi, pero llevaba un diario, que luego abandoné por escribir un blog. Intentaba  garrapatear ocho cuentos sobre mi familia y lugares cercanos y bien conocidos.
Entre todos eran ocho relatos. Que armado de valor envié a la Editorial Cultura. Me imagino que ya son parte del polvo que flota en el aire.  Pero eran textos  insidiosos y que no vale la pena recordar tanto. Hasta que en un festival del Centro Histórico nos tomamos unos litros con Javier Payeras y me dio una lista de nombres y libros, y conforme fuimos platicando, la mayoría de sus libros. Fue por eso que dispuse, hacerle una entrevista a cada uno de los escritores jóvenes más representativos que empezaban a publicar con la editorial X. Ya antes, había tenido muy buena amistad con Julio Calvo y con Simón Pedroza, ya que vivían en la zona cinco, en una colonia inmediata a la mía.
En 2003, en 4º Grados Norte me encontré a Ronald y le pregunté sobre la editorial X. Recuerdo que me explicó que ya había desaparecido. Hablando con Payeras me contó que Estuardo se había enamorado y se había ido a vivir a un lugar X.  Ese fue el detonante de DEEP (…y dónde está Estuardo Prado, un documental que iba a filmar el buen amigo Sergio Valdés Pedroni).
Quise hacer una broma publicando un libro con un poema largo llamado Deliriosaurios. Inventé una editorial. Junté a un grupo de mujeres poetas que habían estado leyendo los miércoles conmigo en el Gran Hotel y logramos hacer una cartonera llamada Maximón.  La broma había nacido de la idea de que en Guatemala se puede hacer de todo, porque todo está por crearse. Lo que ignoraba era que la broma la iban a tomar en serio en los medios escritos. Broma que también agradezco mucho, mucho.  
De todos aquellos cuentos el único que fue publicado se llama Gharbanzo. Una historia extraña que mi abuela me contara una tarde en la que siendo niña, junto con su hermano, se terminan comiendo un guiso que en realidad…  era su propio gato cocinado por los vecinos. La verdad nunca le creí ese cuento a mi difunta abuela, por eso creo que es real. Siento nostalgia por esos cuentos perdidos en la Editorial Cultura, tanto papel tirado, tantas memorias mal escritas.
Lo demás  vio la luz, y lo expreso con mucha gratitud, por la amenaza amigable que significó para mi haber conocido a Estuardo Prado y se le diera la chispa a la Editorial X.  Uno de los mejores amigos con los que hablábamos por horas de tanto que ya no me acuerdo. Una vez me dio su fórmula mágica para sobrevivir a cualquier década:   un bote de vino tinto Termidor y veinte diazepanes, luego agite, luego beba, luego viva.
Somos más que la posguerra de un país. Somos tiempo que se esfuma. Esos años de soledad y aprendizaje han quedado atrás junto con esa primera idea para un libro.  Las editoriales en Guatemala, el trabajo editorial es casi mesiánico. Un libro en Guatemala es un rayo de luz halógena y luego se pierde. Es una gracia increíble que la editorial X siga echando raíces.
Voy a concluir sin percusiones.
En esos años noventa, entonces cuando todo era una mierda y las brújulas estaban más locas que una cabra, yo encontré mi vocación. La escritura es nuestro salvavidas.  Larga vida a ese muchacho de pelo rojo y tatuajes en sanscrito.

Lester Oliveros Ramírez  
Viernes 24 de octubre del año 2014

lunes, 22 de septiembre de 2014

UN GARABATO ENTRE UNA NIÑA







Pareciera que te voy
a dejar de escribir ahora
y te empezaré a dibujar
porque ahora mismo
siento el vuelco de dos corazones
del que habla
y ciegamente palpa en la oscuridad
a un niño.

El beso que nos dimos
en la infinita cama entre las sábanas verdes
fue el molino que dio vida
a este signo de futuras risas.

Ahora yo
que ya de niño buscaba oscuridades
sol y estrella me acompañan.

No me quites este gesto
de pintar palabras en mis manos
líneas sin orden
he inventado.  

martes, 19 de agosto de 2014

Oh, capitán, mi capitán!





A Robin Williams

Todos morimos
pero algunos sobrevivirán
en el control de una TV.

Hoy me contaron de tu muerte.
Cambio de canal 
y veo el noticiero
en uno de todos mencionaron tus películas
(cambio de canal)
en otro veo tu mejor actuación
sobre un escritorio levitando
o vestido de anciana.

Vos seras infinito tras la noche y el sofá.
Yo que soy pequeño delante de todo
no encuentro cómo explicarte
que la película de tu vida 

duró un segundo en tu mente ante el cordel
pero vivirá en tanto haya cable en la colonia.

lunes, 9 de junio de 2014

De cómo ahogarse en un vaso de agua




De cómo ahogarse
en un vaso de agua

                                                  En los vasos medio llenos no es posible ahogarse, ya que la esperanza aún esta sobrellenando el recipiente.
                                                  Donde uno se ahoga es en los vasos medio vacíos. Es por eso que lo primero que se recomienda para el efecto es vaciar el vaso para que sea posible la ambigüedad. Luego, recuerde, usted solo podrá ahogarse en un vaso si va haciéndose pequeñito, cada vez más insignificante ante sus tragedias personales, hay quienes logran ver un mar en un vaso de agua medio vacío, hay otros que logran ahogarse realmente. A estos se les ha visto muertos con sus caritas ínfimas, microscópicas, con sus penas gigantescas rebalsando esos vasos llenos a lágrima viva.
                                                  Hay quienes logran sobrenadar, y otros con suerte han recuperado su estatura hasta que terminan rompiendo el vaso. Pero recuerde, todos estamos en peligro de ahogarnos, en algunas ocasiones, hasta en una invisible gota, quizás olvidada al fondo de un vaso.

lunes, 12 de mayo de 2014

UNA FLECHA ENTRE UNA FLECHA

Hay quienes quieren dejar de tomar y tiran todas sus botellas a la basura. Hay quienes están desencantados con la religión y tiran todas sus biblias en todas las lenguas muertas y vivas. Hay quienes ya no quieren el matrimonio y tiran todos sus anillos de compromiso en la toilette. Hay quienes borrando van pintando. Callando van diciendo. 
Hay unos, los otros, que quieren tomarse todas las botellas tiradas. Recoger todas las biblias y leerlas. Casarse de una vez por todas con todos esos anillos tirados en el lavamanos. Hoy somos el espacio inquebrantable de la vida, una grieta en una grieta, una flecha que rompe un blanco así sea rajando a la generación pasada.

ULTIMO ADIOS A GABRIEL GARCIA MARQUEZ I

Los que conocemos la obra de García Márquez, sabemos, sin preguntarle, que la vida le jugó una broma al haberse ido en plena Semana Santa, a él, que era sobre todo un ateo modesto y disciplinado. 
La que me contó que se había muerto fue mi novia Aldebarán, que miraba en ese momento las noticias por la televisión. Estaba más pálida que yo, triste por mí, pero se recuperó al verme reír a solas en la cocina mientras condimentaba unos espaguettis. Murió mi maestro, dije, y el mundo se fue al carajo. Me sentí por primera vez, libre, como cuando a uno se le muere un padre. Quizá lo mismo que sintió Gabo cuando murió Ernest Hemigway de un disparo.
Era Jueves Santo, y ya era por la noche, así que lo único que me quedó fue tratar de pasar el rato inventando que escribir.
Recordé cuando me llenó de asombro su vida vagabunda, aparentemente alejada del rigor moral, pero que en el fondo mantenía una comunicación diaria y bíblica con esas imágenes de su mundo rabelesiano. El sería, el que me iba a guiar por Latinoamérica de la mano, él fue el que me enseñó a presentir, a tener fe en mí, en volverme un santo por temporadas para sobrellevar las penurias de dinero, o volverme un diablo por estaciones para conocer a fondo el corazón de las mujeres, porque por algo sé que en ellas esta todo el fragor de los tiempos.
He escrito decenas de textos pensando siempre en ese rigor de la observación clarividente, que ese joven delgado y con apariencia desamparada nos dejó en sus textos, a toda una generación de trashumantes bizcos entre la realidad y la imaginación. Pero no se hubiera muerto en Jueves, sino en domingo, como todos los poetas.
Sus novelas han ganado renombre, han hecho ciertas películas bastante malas. Solo espero que cuando su familia venda los derechos de autor de Cien Años de Soledad para el cine, pida como él, seis millones de dólares por lo menos, tres para ellos y los otros tres para las FARC, no porque yo sea comunista, sino porque así por lo menos no nos va a doler tanto a todos, que se caguen en sus libros.
Saludos hasta el infierno, salúdame a Dante.

POEMA EN SAN ANDRES SEMETABAJ/ SOLOLA

La semana pasada estuve en dos actividades. Una de ellas en un pueblo dulce, donde los duraznos se caen de los arboles y los devora el tiempo con una lentitud y ceremonia, que parece que la vida ahí es cómplice de todos los secretos. San Andres Semetabaj. Era un conversatorio a dos voces con mi buen amigo Giovany Emanuel Coxolcá Tohom, que muy disimuladamente se va volviendo lo que nunca pensó: un promotor cultural de su localidad, del lugar donde nació.

Guatemala es un estado alterado de conciencia. En ese salón sucedió que las alumnas en realidad estaban interesadas en la literatura, estudiantes de bachillerato y magisterio que hacían preguntas como si estuvieran en el último semestre de Filosofía y Letras. Y hay que anotar que eso no sucede en las universidades, tan fácilmente. Me quedé encantado. No nos alcanzó el tiempo.

Una joven muy participativa me enseñó un poema a la marimba en un break-time. Luego la invité para que lo leyera. Luego, al final, se acercó y me lo regalo. Ese poema que ella me dio no era el poema, el poema era ella, y lo digo sin ninguna alusión romántica, sino con toda la sinceridad destructiva de quien ya no creen en nada.

La segunda actividad: Antigua Guatemala, librería los Encuentros: cinco jinetes del apocalipsis. Editorial X, esotérica distorsión de los sentidos, como diría Javier Payeras, todo concierto de rock, si es bueno, uno puede terminar en la cárcel. Se los dejo a su imaginación.

Picto—grafías

Hace años, Javier Payeras me dio el consejo de leer el ABC of Reading de un exiliado norteamericano en Paris, llamado naturalmente: Ezra...