domingo, 17 de noviembre de 2013

TELETRANSPORTACIÓN I



                Desaparecer es aparecer en otros lados, en otras circunstancias, necesarias, quizás muy necesarias. Uno se preocupa un poco. Porque eso de desaparecer de un cuarto y aparecer en otro es como tele-transportarse y hasta con otro nombre.
Pero no, uno sigue siendo el mismo aunque se pulverice. Uno es cada vez más uno mismo de esa forma fantasma, en cuanto, para los demás uno termina siendo cada vez más inminentemente otro.  Es parte de esa vida difícil en la que uno no puede quedar bien con todos por no poder ser omnipresente.
Habrá momentos en los que ese personaje invisible, en esos lugares intente llegar tal vez como un murmullo de palabras aprendidas. Recuerdos de momentos. Es como ensayar morir. Esos que desaparecen tan pronto son aquellos que desconocen esas leyes inmutables y confían en cierta transitoriedad corporal.
Cierro los ojos y todo se vuelve imaginario. Sueño que voy por una calle que se alarga demasiado hasta tenderse como cuerda. Esa cuerda es ahora una larga transparencia en la que yo mismo cruzo.
Los demás cierran los ojos y me desvanezco.  No se puede saber completamente todo, todo el tiempo. Desaparecer es ignorar una parte, dejarse llevar por otras palabras a punto de desaprenderlo todo.
Todos somos intermitentes y con eso quiero decir que he visto que no se puede estar eternamente presente, sino que otros nos mantienen vivos en esa materia gris que se llama mente.
Soy la huella en la arena de la playa, pero mi cuerpo no está. Soy el agua, el aire, el diamante, todo lo transparente, lo que puede al darse vuelta lograr un flash. Toman la foto y solo aparece el bajo relieve de dos pies sumergidos en la tierra. Soy el nuevo hombre invisible.
Lo que pasa es que la gente quiere a menudo desaparecerse por un momento y olvidarse de todo. A mí me pasa lo contrario, ahora que me siento a pensar, quisiera aparecer un momento y recordarme de todo.  A veces uno se eclipsa como un juego para intentar ser un demente huyendo de algo que lo persigue a uno de una forma obsesiva compulsiva.


Cuando uno se repite, entonces es necesario desaparecer. 

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