Domingo/ Una hora después-


Eso era todo.
Una historia rota en pedacitos.
Un vidrio sucio desde que no se reflejaba el sol.
Una página en blanco y un lápiz sin punta.
Una flecha que escribe.
La reja oxidada.
Los escaparates llenos de cervezas baratas.
La Nausea.
Sobre todo la música a todo volumen vomitando
tantas historias tristes
y a todo volumen.
Unos zapatos de tacón alto
entre todas las latas vacías.
Un peon tratando de ser rey entre las mesas de ajedrez
de la cantina.
Enumeraciones.
Números invisibles de nombres.
Listas de palabras sueltas.
Sin sentido pero en fila.
Lo que dura el miedo a la existecia.
Mañana lloverá en Bouville.

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