Penúltimo poema sin poeta
A N. Ch, todavía.

Comete las flores dijo y me sonrió
era del color de la luna con unas manos como diademas.

Me condujo a su cuarto, me beso los ojos,
Me aconsejó contra lo pulcro y me dijo de antemano
que no sería sólo mía
que era de ellos me dijo
y que no luchara de balde.

Me llevó por su cuerpo al naufragio
de una tormenta de matices y formas
Y luego me sedujo hasta que me hundió en sus pechos:
me rasgó las venas y me perfiló de arterias
me cambió de nombre
hasta dejarme solo como un ave.

A veces rompo racimos de rosas sólo para tirarle besos
desde esta nube.

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