lunes, 24 de mayo de 2010

BREVES SEMANALES Y CORRESPONSAL HEADLINE

Do you feel Feel
like running
If you’re shy babe that’s ok
I know we can fly if we’re
Dancing in the rain you see
And when we dance
We can make love babe
When you move you can do no wrong
Show me how you feel
Come dance in the rain with me


--El viernes 21 pude platicar con Vania Vargas sobre un amigo que murió con cierta elegancia pirotecnica. Estábamos en las dos últimas filas de sillas para la presentación de Alicia del talentoso Pablo Bromo que está tomando por asalto el final de esta década.
Vania me contó que este amigo vivía sólo y por alguna razón su cuarto se incendio y este periodista murió entre las llamas. Si les parece poético imaginen que también se quemaron todos sus libros con el, películas, discos, y hay quienes aseguran que fue un suicidio para romper con la monotonía. Luis Méndez salinas llegó a la presentación con un parche en el ojo derecho y se autoproclamo el primer editor pirata. Alan Mills entró justo a tiempo y leyó un texto con música en línea, hologramas difusos y conejos eróticos; al final, una brevísima conversación con Hector Hernandez Montesinos, y a viajar en bicicleta de Sophos Fontabella hasta casa bajo la lluvia cantando Dancing in the rain.


En el camino a casa, recibí un mensaje fraternal:
21/05/2010
8:35pm

Lluvia torrencial en la Ciudad Maya -que miedo jiji- con cuidado, bonita noche.

--Este fin de semana no hice nada más que leer y pensar. Tengo un proyecto cartonero en puerta. Se acabaron los vinos y la parranda por lo menos de aca a Julio, o cuando tenga más efectivo disponible. Hasta pense en venderle el alma al diablo pero ya se dio cuenta que no tengo.

--Leo Caribe Cocain de Ernesto Bondy. Luego de haber leído una novela corta de Otto Wilhelm que me recordó muchísimo algunas cantinas de la zona 1 y sus habitantes . También leo entre ratos a Carmen Matute en un libro de bolsillo. Me gusta su poesía.

--Comparto últimamente algunos instantes importantes con una amiga interesada en la Alquimia. Me gusta el brillo de sus ojos y el ritmo de sus palabras cuando me habla.

--Últimamente me conecto mucho al facebook. Pierdo tiempo en msn conversando con una amiga de mi hermana. Aunque mi hermana murió, yo sigo pensando que esta viva, viajando por algún país exótico como África y me manda noticias del futuro como esta:

*Cerati esta completamente bien. Prepara una gira por Latinoamérica.
*La alquimia y la magia me han interesado desde que comprendí el calor del fuego.
*Pronto vendrá una verdadera emoción por un bello apocalipsis.



Así son los Headlines que me envía mi hermana desde esa dimensión.
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-Floralis Generica
La Obra es del arquitecto Eduardo Catalano.

sábado, 22 de mayo de 2010

EL FUEGO



El fuego,

todos los fuegos del fuego,

tus ojos de fuego, el fuego de adentro,

el fuego de las manos, el fuego en los labios,

el fuego de los dedos al pasar por el fuego de tu piel,

fuegos,

leves quemaduras sin mayor dolor o daño,

esa palabra que se va quemando en mi, hasta imaginarme una casa en llamas por mi a los siete años, pasando la mano por el fuego de una vela en la iglesia, mirando santos con aureolas y pequeñas llamaradas pentecostales, el fuego era ahí otro destierro al hades de azufre y tormento, el fuego gratuito de noche nadando en una copa de vino tinto, el fuego de la luna, el fuego del agua que me quema la imaginación por el misterio de su azul llamarada, desde el centro del cristal,

desde la mitad de una mujer, mas allá de las fronteras del universo y los planetas incandescentes, veo la oscuridad quieta,

en paz,

final oscuro y sin guerra.

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Fotografía extraida de un universo paralelo.


miércoles, 19 de mayo de 2010

A UN MILLON DE AÑOS LUZ DE CASA (al planeador de Cerati)


Les cuento que estoy llorando. Mi llanto y oración llega hasta el centro docente La Trinidad, que es el lugar donde uno de los genios de la música de mi generación duerme entre cables y sensores. Recuerdo a Gustavo Cerati al final de su carrera, el champaña y los abrazos de amigos al borde de la gloria. Se lo merecían por haber legado al mundo un sonido finísimo de percepciones musicales. Confort y Música para Volar podía ponerme a tono para cualquier riesgo en la vida. He cantado tantas canciones de Soda Estereo en el bus, en la calle, en las avenidas, en la cárcel, en la cama con ella, en la ducha, en un bar con una cerveza mística, en esta que es también una ciudad de la furia. Me duele el estado de Cerati. Soy sentimental y qué. No lloro por cualquier cosa. He llorado al final de un texto de Flaubert. He llorado al final de un texto de Javier Payeras, con la maravilla del mundo, y las cosas sencillas que no se compran. Es raro que algo me conmueva, los que me conocen bien lo saben. Pero desde que se anuncio la noticia del estado de este maestro, sabia que no iba volver a ser igual nada. Las premoniciones son una conexión galáctica de estaciones referenciales con el universo. Eso creo. Alguno por ahí tal vez recordara una borrachera en La Caseta cantando Disco Eterno o Cuando pase el Temblor, y los años y los recuerdos se queman y se vuelven fósiles o diplomas pegados con goma en las paredes. Espero que Cerati vuelva, de un millón de años luz a casa.

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Cuando pase el Temblor, Soda Estereo.

lunes, 17 de mayo de 2010

EL HACEDOR Y SU CREATURA (Relato Verídico)


Hace exactamente 7 días Mariano Cantoral organizó un conversatorio. Leí por un correo, que iba a estar Pablo Bromo, Javier Payeras, Eddy Roma, Mariano y yo, así que cuando entré al Gran Hotel y no vi a ninguno a las 7:30 pm, pensé inmediatamente en un atentado colectivo. Un hombre con el pelo canoso y una traza de español había preguntado a los encargados del Gran Hotel sobre el horario de inicio del conversatorio. Ellos me endosaron la pregunta a mi. Yo no había visto a Mariano y pensé en llamarlo. Llame también a Javier Payeras que con gusto me dijo que llegaba, pero que no le había avisado nadie de esa actividad. A punto de ser las 8:00pm, llegó Mariano hasta mi mesa. Le presenté a unas amigas, una de ellas a un día de celebrar su cumpleaños. Y en el saludo le pregunté con toda sinceridad sobre el tema. Me dijo que era La Literatura una Mentira que te acerca a la Verdad, y que yo entiendo al revés completamente. En fin. Se unió Leonel Juracán, y cuando ya estábamos empezando con todo, cerca de las 8:10pm, entró Javier Payeras. Ya Mariano me había explicado que no estaba ni el ni los otros en el programa original.
Empecé una breve introducción citando a Hemigway, porque lo recordé en el acto, en la entrevista que le hiciera George Plimptom del Paris Review, y luego comenté algo sobre la ficción con un amable espectador con una traza de actor de teatro. Lo interesante del asunto, es que al comenzar con el conversatorio, inmediatamente empezó el debate. Yo me reía porque no sabía que hacer, si eso estaba en los planes o no, y mi amiga a punto de ser cumpleañera debatía con toda propiedad con el caballero, que hasta se había levantado de su asiento y había ido hasta donde ella estaba. Javier me miraba sin comprender, y yo me reía. Mariano, a la par mía observaba, y Juracán esperaba terminar su discurso. Creo que tomé el micrófono y dije que íbamos a dar un tiempo para el debate, que íbamos a seguir con el programa. Juracán terminó hablando de la ficción con buenos resultados. En mi turno comenté algunos escritores relacionados con las mentiras de alto calibre y leí un pequeño texto. Pero a punto de terminar, el caballero, famoso ya por sus debates, me intentó interrumpir, y creo que yo fui muy lejos con mi respuesta, celosamente le dije que iba a terminar con la lectura. Oí un grito al fondo. Era mi amiga gritando mi nombre, inevitablemente me quede sin saber que hacer, si disculparme o seguir. El hombre caminó a la barra y compró una cajetilla de Rubios y salió a fumar. Mariano terminó con un texto que leyó sobre el tema en cuestión. La literatura como una mentira que nos acerca a la verdad. Yo realmente me sentí incomodo y furioso por no saber completamente que sucedia. El hombre regresó; por supuesto, se acercó a nuestra mesa y me calculó veinte años y a todos en conjunto nos invito a seguir adelante. Yo sólo me preguntaba, porque no me paso a mi eso antes, tantas oportunidades que había tenido, y me paso esa noche con un tema que me gustaba tanto.

Pero esa noche si aprendí algo, es curioso que todavía no sepa como decirlo.
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Fotografia True Lies 1994.

jueves, 13 de mayo de 2010

MINI MAX (HOMENAJE A LA MADRE-&-PADRE)


He tenido una sola mascota en mi vida. Era un gato. Lo recuerdo plenamente. Pero más recuerdo el día en el que mi papá me lo regaló. Los regalos de mi papa eran regalos de un mago. Podía quitarse el reloj en el Kom Long de la 34 avenida de la zona 5 y dármelo como el regalo de toda la vida. Después de tres litros se quitaba los lentes oscuros y me los regalaba como otro regalo de toda la vida. Pero esa noche entró a la tiendita de la Palmita una señora indigente con un gato en una jaula como si fuera un canario. Pidió algo de dinero por el. Era un gato amarillo, seco y huraño. Mi papá estaba feliz porque tenía lo suficiente para beber hasta tarde. Me compró el gato ahí mismo sin preguntarme si lo quería o no.
Después de dos semanas en casa, cada sábado por la mañana me apliqué a enseñarle trucos de circo. Recuerdo que ya le era familiar y compartíamos buenos tiempos y mi comida. Así que el gato fue engordando y yo adelgazando un poco. Luego de la escuela, lo llamaba con un nombre bastante raro que ahora ya no recuerdo. Una tarde, bajó, amarillo con sus ojos marinos y mi mamá lo odio. Mi papá como siempre se había desaparecido. Una mañana me desperté con mi gato en la cama tan doméstico que lo invité a la par mía. Un mal movimiento debió inquietarlo y me mordió. Es lo único que tengo y que me hace recordar a mi gato. Porque una semana después, mi mamá lo regaló a los vecinos, unos señores cobaneros que lo recibieron felices porque era un gato hermoso ya, que además sabia trucos de circo y obedecer a ese nombre del que ya no quiero ni acordarme. Luego mi mamá me invento que los señores cobaneros se lo habían robado. Luego que se había comido su comida. Luego que yo le daba mi leche y que estaba ya muy flaco. Luego que odiaba al gato cada vez que lo miraba. Hasta que me confesó que estaba celosa porque yo ya no hacia otra cosa que pasar tiempo con el animal.

Las madres, como ya todos saben, hay que tener cuidado con ellas.

miércoles, 12 de mayo de 2010

SIN TITULO (EXPOSICION DEL DIA SABADO 15 EN COMALAPA)


Hermelindo Mux Yool
La Devaluación
Acuarela/papel
Medidas: 48 x 37 cms
Año: 2000



Este 15 de mayo se estará inaugurando la exposición SIN TITULO, con la participación de artistas plásticos como Hemelindo Mux Yool que expone su obra La Devaluación, que aparece en la foto. Además de Helen Ascolí, Edgar Calel, Benbenuto Chavajay, Bonifacio Maxia, Petronilo Miza, Paula Nicho, Fernando y Ángel Poyón y Manuel Pichiya. La exposición será en Comalapa, Chimaltenango en la 0 ave. 4-92 zona 1, a las 18:00 horas. La exposición sólo estará abierta el sábado 15 y el domingo 16 de mayo. Entrada libre.
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Información por Ángel Poyón.

lunes, 10 de mayo de 2010

FRAGMENTO DE UN FRAGMENTO (ESPEJO ROTO)

Fragmento IX

Siete años, piensa. Siete años pensando que no estaba en la tierra sino en su cuerpo virgen todavía. Siete años de placer como si fueran amantes. Escondiéndose de todos. Inventando itinerarios donde no los conociera nadie. Los últimos dos años habían sido más como amigos. Ya había pasado el primer fuego azul, sólo quedaba el rescoldo de unas brazas calientes y rojas. Se conocían tan bien que a veces no se hablan delante de la gente porque ya sabían lo que se estaban diciendo. Pero el tiempo seguía pasando tan veloz que cuando se daban cuenta, empezaban a dudar del alejamiento. Luna era de porcelana con unos ojos tan negros como si de dentro le naciera la noche. Siete años. Lo pensaba en su cama, semidormido, con la sabana en la cara. Sentía un temblor de cuerpo, el pulso raro y el miedo de que al abrir los ojos siguiera nublado su cuarto. Se había alejado de ella porque había adivinado demasiado tarde sus mentiras. No estaba enferma de nada, Luna era una buena actriz, que por demostrar que ha ella nadie la dejaba, actuando se hubiera muerto de verdad. Ahora pensaba que ella le enviaba efluvios mortíferos para que se terminara quedando para siempre muerto en aquella cama, en aquel cuarto de hotel, en medio de la ciudad más violenta, lejos de todo, como si fuera vegetal para no tener familia, como si fuera un reptil, un simple gusano. Recordaba todo desde el medio sueño, desde la última pesadilla, y hacía un esfuerzo tan grande para mantenerse vivo, que podía dejar de respirar involuntariamente. Pensó en algo tan abstracto como el suicidio. Pero pronto se dio cuanta que no era lo más elegante, sólo un impulso para vivir a pesar del daño. El cielo que recordaba de niño era azul, el cielo de grande era gris. Pero le dominaba el miedo y la tristeza. Dos sentimientos que podrían crecer tan dentro que no se podrían desenraizar nunca. Tengo que terminar con esto. Tengo que volver a ser el de hace siete años dijo, pero no pudo levantarse. Se quedo haciéndose el dormido, aunque no hubiera nadie. Sentía que había un observador presente, uno tan perpetuo y juiciosos que le daría vergüenza darle la cara. Un observador de si mismo, que siempre había estado esperando ese momento para verlo derrotado.

martes, 4 de mayo de 2010

EXTRAÑA CRONICA DE UN FIN DE SEMANA


-El día domingo para mi es un día esotérico. Los sábados estudio el idioma francés esté o no en clase. Entre semana, en este año me he dedicado a leer a la mayoría de escritores buenos de Guatemala. Ahora estoy fascinado con Rodrigo Rey Rosa, a quien siempre me encuentro en esta temporada en los lugares menos pensados. Rodrigo es un voyager. Su literatura es ficción y recreación de la imaginación. Uno de los mejores ejemplos de su arte es Tren a Travancore, no podía creer que lo leyera en dos días sentado en la biblioteca por dos horas diarias. Intento entrevistarlo luego de leer El Material Humano. Haber que pasa. Rodrigo puede subirse a un avión hoy mismo si quiere y regresar a Paris o Marruecos, o quién sabe a donde.

-Los domingos son días para meditar. Ir a un café y agotar las horas leyendo el diario. Escribiendo en una servilleta, bebiendo vino o queriendo ser sacerdote con un buen trago de ron de olla. En fin, la vida es diversa. Los últimos fines de semana los he dedicado a meditar de esa forma absolutamente bella que es estar ebrio. Pero los días cambian y traen trabajo. Leo a Washigton Cucurto, Cesar Aira y a Alan Mills, regalos de Javier Payeras de la colección Mata Mata. Me divierto con el Buenos Aires de Cucurto, con sus mujeres.
-El domingo es un buen día para invitar a alguien a una Bienal de Arte. Invité a CS, que además de buen gusto, ella sabe contarme historias tan entretenidas que parecieran de la vida real. Hicimos el recorrido desde el Bar Central, donde me enamoré de las fotografías de Jaime Permuth, y las fotografías radiográficas de una urbe de Andrea Aragon, y la extraordinaria vision de Ceibal. CS, es futurista, sus ojos bellos recorren el ambiente hasta el sitio donde un pequeño ídolo de la Torana nos da la bienvenida con billetes de a cien imaginarios. Fuimos a la Casa Ibarguen y nos gusto mucho un video de Jorge de León en el que se pretende hacer surcos en la arena de una playa. El amor es un veneno sagrado y el mar era una metáfora. Salimos a la entrada del antiguo edificio de correos y vimos las armas de hacer daño de Dario Escobar, la instalación tan hermosa de Maya Lemus, que en Cakchikel es Q’uch ü ch: el ruido que hacen las ramitas secas cuando se quiebran un monton, el lenguaje proyectado de una forma absoluta. Angel y Fernando Poyon con sus alucinantes y básicas propuestas, deconstruyendo el mapamundi, y un reloj de Ángel que analiza el tiempo de un desaparecido con referencia curatorial de los poemas de Rosa Chávez. Fuimos más allá tomados de la mano, como viejos amigos, como nuevos pretendientes, como buenos amantes de lo imprevisto. Almorzamos con Abel López en Mi Verapaz, con cervezas, sopa de pollo y una carne adobada que llevaba implícita la megalomanía de una rockola en la otra habitación del restaurante, vecina de la Capilla Octavina, donde Abel caza miradas a su propuesta. Una sala entera llena de arte por los cuatro costados. Están las manos de Ramirez Amaya, una mujer que Abel le da aliento y vida en rosa y plateado, frases como “Si usted cree que la educación es cara, pruebe con la ignorancia”. Muchos comensales beben octavos de ron y presencian casi con vergüenza a una pandilla de extranjeros que toman fotos a diestra y siniestra. “Algunos me preguntan, que si yo les compro los octavos a la gente”, me dice Abel, al referirse a su bella instalación en un secreto refugio de amantes a la vida y al trago, a la convivencia y al buen gusto. Porque los almuerzos de este lugar son grandiosos. Esto le pertenece a Trudi Mercadal, pero diré que por 13.00 quetzales uno sale muy bien servido. Abel nos siguió contando de su experiencia, mientras unos pintores felices invitaban a mi amiga a reírse con ellos con frases como “acá es el verdadero bar excéntrico, acá todo es real, es la capilla de la gente sincera”. Y todos nos volvimos reales por un segundo.


-El día viernes, dos días antes, llegamos con Ángel, Dorian y Ricardo a Mi Verapaz, tomamos cervezas y comimos tortillas con queso. Ricardo venía con un raro malestar por el arte conceptual, y fue tal su expresión de rechazo que hizo un pequeño performance; arriba la foto.


Abel López, creador de la Capilla OctaVina, y gran amigo.