miércoles, 16 de septiembre de 2009

EL CAFETIN / CASA BLANCA Y UN PAR DE ESCRITORES ENTRAÑABLES


«Of all the gin joints in all the towns in all the world, she walks into mine»


Me gustaría hacer unas breves postales de los lugares que frecuento. Empezaré con el Cafetín. Una o dos de la mañana. Rótulo neón enrejado, meseras amables y serviciales, Julio Serrano con una cara de mariachi desvelado, que nos invita a sentarnos, que nos ponemos conversadores, que empieza una disertación tan natural sobre Casa Blanca la película más interesante que he visto y me atrevo a decirles que la he mirado, con mi madre, más de diez veces. Julio corre el litro hasta nosotros por amistad y solidario con nuestros humildes diez quetzales sobre la mesa. Yo estoy en un estado alterado de conciencia luego de recorrer la zona 1 hasta Bad Attitud con una amiga no vidente del brazo. Y antes de entrar confirmé que era cierto, Juan Pablo Dardon era más alto que yo y Tito Monterroso y además no era ninguna malsana invención de Javier Payeras. Lo saludamos. Juan Pablo estaba a las puertas del local de Farnes y naturalmente sostenía una cerveza, pero había algo en esa forma de sostener la cerveza que me hacia pensar en anuncios de publicidad, Juan Pablo es en cierta forma un personaje publicitario producto de infinidad de comentarios hasta volverlo un ser conciente de algunos descabellados juicios. Es popular y lo sabe y, le agrada, no hay duda, es cómodo hablando de los mensajes anónimos y entonces todo se vuelve un gran teatro, la comedia humana en el micro cosmos de este amigo; quedamos de hacer un ejercicio literario, nada más y nada menos, que en El Cevichito frente a los Próceres. Un cague de risa, cree firmemente que se acaba de graduar de sexto primaria, como bromista se gana un cien.

Me quedé con estas anotaciones de Casa Blanca en el Cafetín, paredes pintadas de blanco y sencillísimas mesas y sillas, amigos, travestís en ropa intima, provocadores borrachos y elegantes cantantes de blues. Neco parecía un naufrago sosteniendose de la mesa en ese mar de sueños que es la vida nocturna. Pero Casa Blanca merece un capítulo aparte, diré que es mi película favorita. Humphrey Bogart entre el piano y la letra de As Time Goes By, atento a la entrada de Ingrid Bergman, bella e imposible (Play it again, Sam). Siempre dije que esta película es para mi una metáfora del bien y del mal, de la sutileza de sus vestiduras, de lo impostores que son los dos, la mafia de los sentidos. Bogart hace el papel del duro, pero quien termina siendo más dura es la Bergman. Bogart decide con sabía benevolencia y presiente que si ella se quedara ya nada sería igual, que ella siempre vio en él un producto de las luces de Paris y el glamour de la juventud, pero las luces de Paris y la juventud ya se han ido o por lo menos todo ha cambiado. El también intuye que al sacrificar todo por que ella siga a Victor Laszlo (imagen del idealismo inconmovible), el podrá esperar algo mejor, un nuevo capítulo, otro affair. Muy listo. Ella también. Los amigos, una española de Galicia y un joven estudiante, que acompañaban al escritor de Trans 2.0.

El cafetín esta a un costado del Palacio Nacional, esta abierto las 24 horas. Si llega una noche de estas, es posible que pueda hablar con algun inmortal desvelandose.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Ese hijo de puta es una mierda, a mi personalmente me cae re mal, se la lleva de culito inteligente. Lo he visto y solo habla mulads de fresa hasta creo que el mismo se piratió el blog para jalar mas visitas. Se me hace un Carlitos Peña o Fabi Rodas de literatura, que mal que nuestros intelectuales vallan por esos rumbos.

J.M.

Juan Pablo Dardón dijo...

Difícil cosa esa la de caer bien. Yo tanto que me esfuerzo para que hablen bien de mí y la gente si que no agarra la onda. Lo digo por esos comentarios que tanto daño me hacen, como el anterior. Lo que sucede, estimado Lester, es que firmé un contrato con almacenes Simán para promocionar sus productos: ropa, lociones, zapatos y tengo que comportarme como tal, educadamente histriónico. Amenizo, asimismo, despedidas de soltera y fiestas de graduación como host, esperando de esa manera convertirme en un futuro cercano en presentador de American Idol.

Lester Oliveros dijo...

Pues, hoy ando de un humor de la patada, me echaron de mi casa. Pero vos en el fondo sos un espejo latinoamericano, a mi particularmente, como pense, me caiste muy bien, y en unas cuantro palabras y unas frases me di cuenta que tenes un don bastante amplio, lo digo sin tapujos, porque estoy orgulloso de esta mara guatemalteca que escribe a pesar de la soledad cerota y la ignorancia mierda, buena honda y al anonimo pues le deseo también lo mejor, yo sé que si conversaramos, despues de los vergazos nos hariamos amigos...jajaja, es broma mano, todo esto es broma. buena honda mucha y sigamos haciendo mitos.

Picto—grafías

Hace años, Javier Payeras me dio el consejo de leer el ABC of Reading de un exiliado norteamericano en Paris, llamado naturalmente: Ezra...