BABY BABILON/CRONICA DE UN FIN DE SEMANA







Me gustaría contar muchas cosas de esa noche con Baby Babilón. Resulta que es muy celosa, como esas gatas que no sueltan a sus presas y siguen jugando con ellas aún después de que el pobre animalito ha muerto. Me gustaría contar cada una de las copas de vino, cada uno de los vasos de cerveza, cada uno de los besos, cada uno de los bocadillos que nos sirvieron en el exceso y las puertas multiplicadas, con cuadros de Ramírez Amaya y declaraciones de amor en las paredes donde todos persisten con su propia firma.

Proféticos destellos neuronales/
la sangre del sacrificio frente a las cien puertas/
los hombres y los niños viéndolo sangrar/
la española lavando su sangre/
los jóvenes pintores haciendo bocetos en servilletas/
el dedo que señala haciendo de su vocación un arte/
el pie sobre la sangre y las huellas/
la mano brotando tinta canabis/
enumeración del fuego en lo rojo LSD/
múltiples átomos conjurando las luces de una ambulancia,
sábado por la noche tras copas de sangre
frente a la reja, frente a frente tras años,
los de siempre estaban jugándose la vida
los niños que siempre piden otro autógrafo al verdugo
y mi bicicleta en otras manos sativas,




Resumí algo de todo, sólo recuerdo las dos botellas de vino y las nuevas amistades, una chica que llegó vestida como ninguna, el joven rostro de una mujer para poderse pintar completo, las mesas con los colores knife, la breve conversación con los demás y la absoluta complicidad con baby Babilon.


...despúes que todo sangra luego se seca y coagula/
las baquetas donde han dormino mis extraños hermanos/
las aceras donde se sienta la soledad/
y a media noche cierran las cien puertas con rugidos y risas/
al Cafetín fuimos en una carroza jippy que manejaba un compa/
luego todos ofrecimos lo que teníamos derecho a ofrecer/
y hablamos de Panero cuando abrieron la reja y entraron unos transexuales.

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