MIERCOLES



Marcha de frente a la cintura,
es un beso en el ombligo.
Mercurio tatuado en tus caderas,
y la enfermedad afuera,
un domingo que comienza en un abrazo.

A espaldas el martes,
tiempo de fuego.
De frente Júpiter y Venus,
solitarios esperando el sueño doble.
Uno tras otro, girando,
dando vueltas sobre si misma la tierra redonda,
el fuego circular,
la luna blanca y fosforescente,
mística, hambres tras hombres,
mordidas de musas africanas y la noche no tiene día.

Una mujer desnuda regala flores en una esquina mientras el semáforo esta en rojo.
Puede ser que muchos hombres saquen su mano por la ventanilla y traten de llevársela en cuerpo y alma. Es la poesía prostituta que nos da su dirección para que le hagamos el amor por nada.


Siempre la fruta y la flor.
Se huelen y muerden al mismo tiempo.
Los viernes la noche se pierde.
Tus manos me alcanzan el sábado,
bailamos con las brujas y las bañamos en vino.

Los domingos recordamos que el tiempo se lo come a uno vivo.
-Y sin vino-
Finalmente el telón, duermen los dioses cotidianos
.

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