MAC- CAIN No pudo matar a Nadie.



No existe una América liberal y una América conservadora, existen los Estados Unidos de América. No existe una América negra y una América blanca, una América de Latinos y una America de Asiáticos, existen los Estados Unidos de América.
Barack Obama.

Yo, que vivo en Guatemala, a más de cien millas del centro de los Estados Unidos, y que además estoy condicionado por la televisión mexicana y muchos otros monopolios que filtran la información, supe a tiempo que Barack Obama sería el próximo presidente de los norteamericanos. Dudé desde comienzo de año que un hombre de la talla de este afroamericano brillante fuera bien recibido por la masa alienada, consumista y decadente que habita en los Estados Unidos, y pensé que a última hora, como paso con John Kerry, iba a haber una especie de fraude. Pero no fue así. Ahora Obama, celebra con su familia, que ya es mucho decir, pues tiene familia en América y en África, en la misma región de Nigeria o Kenia. Su padre que alguna vez cuido cabras en una tierra baldía puede estar orgulloso. Obama que alguna vez tuvo un pequeño cuarto en Manhattan y saludaba a portorriqueños y a mexicanos por igual y en español, fue realmente el catalizador para una campaña honesta y sin pretensiones, que llego a todos los asentamientos y gettos.
Obama tiene sus políticas. No le molesta para nada Wall Street y es un liberal con los pies sobre la tierra. Lo de Harvard y su brillante trayectoria de la cuna al senado, creo que nos asombra menos a los latinoamericanos que estamos acostumbrados a este tipo de escalas, a estos retos inmortales y también a pelear desde adentro contra los obstáculos. Lo que me asombra es el orgullo con el que se posicionó como el candidato que buscaban, muy en sus adentros, los blancos. Fuera del racismo pasado, y las reminiscencias de los ignorantes, América tendrá por fin su representante y lo maravilloso es que tanto latinos y mexicanos, chinos, rusos y europeos podrán aspirar también a manejar el Titanic americano, y en su viaje cuidarse de los icebergs.

MacCain no pudo matar a nadie. El voto norteamericano fue en contra de la guerra, el absolutismo y la explotación del hombre por el hombre. Habrá que averiguar si fue conciente, o en la locura, todos nos equivocamos de nuevo.
In God we trust.

Guatemala 5/11/2008

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