LA CASA VERDE, MVLLOSA.




-LA CASA VERDE-
Injertos simultáneos de Vargas Llosa.


La Casa Verde, es una novela extensa, en la que los estudiosos han encontrado complejidad técnica y un entramado difícil. Es una novela latinoamericana, escrita por el peruano Mario Vargas Llosa y concebida en un viaje a la Mangachería y a Piura, en la amazonia peruana. Dos ciudades destintas, pues en una caía una lluvia de arena y la otra era una selva densa donde se perdían los contrabandistas. Historia singular, llena de personajes a lápiz que se van rehaciendo en la novela en cada capítulo hasta su disolución.
Empecé a leer La Casa Verde en enero de este año. Deje de leer a Homero por terminarla. Era una historia monumental que me imagino ahora como un gran coloso malformado, una escultura de Botero, una cosa añadida de innumerables anécdotas, como injertos experimentales que brotaban y se trenzaban a lo largo de la historia. En un principio, por las voces multiplicadas y la libertad narrativa, me pareció inquietante que pudiera derivar en un argumento formal. Pero no era un argumento, eran muchos argumentos que se comunicaban entre si por medio de recursos contextuales.
Esta novela fue escrita en Paris en los años de 1962 a 1965. Cuatro años en los que Mario vivio “sufriendo y gozando como un lunático”, en un hotelito del Barrio Latino (el hotel Wetter) y en una buhardilla de la rue de Tournon, donde terminó llamando a Abelardo Oquendo el día que concluyó “las dos puntas del caos”, como el mismo lo llamó.
La historia secreta de esta novela es digna de comentarse brevemente. Mario Vargas Llosa se propuso escribir dos novelas simultáneamente, luego de publicar La ciudad y los Perros. Pero cuenta que le resultaba completamente difícil separarse de sus mundos de ficción simultáneos y terminaba escribiendo en una, lo que le correspondía a la otra. Así que resolvió escribir una historia que las contuviera a las dos, en base a un cuento sobre la Mangachería, que había encajonado. Después de muchos intentos por ser un escritor se decidió un día en Madrid, y empezó esta novela monumental un poco amorfa, como reflejo latinoamericano.
Resulto ser una historia completamente vegetal y simbiótica donde se fundía el trópico y la selva, los desiertos y en medio esa casa verde, donde las habitantas reían a carcajadas y los hombres se escapaban de sus vidas reales a vivir, por un momento mágico, la dicha pasajera en los brazos de rosas injertadas en la más árida y perdida región de las Americas.


Lester Oliveros Ramirez.
09/09/08

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